Usar la música improvisada para cambiar las creencias que dificultan la mitigación de la crisis climática
Autores: Beltrán, Pablo
Idioma: Español
Editor: Javier Toro Calderón
Año: 2024
Acceso abierto
Usar la música improvisada para cambiar las creencias que dificultan la mitigación de la crisis climática
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Citaciones: Gestión y ambiente Vol. 27 Núm. 1
En los últimos años, se ha desarrollado una herramienta educativa que busca acelerar los cambios necesarios para mitigar los efectos negativos de algunas prácticas agropecuarias perjudiciales, entendidas como aquellas que generan un impacto negativo sobre el medio ambiente, la salud humana y la calidad del suelo. A través de la enseñanza de la improvisación musical, se pretende impartir competencias que fomenten una reflexión profunda en las comunidades campesinas sobre los procesos de producción agrícola. Esto permitiría replantear creencias y paradigmas que han promovido prácticas inapropiadas, como el uso indiscriminado de agroquímicos o la demonización de ciertas especies, entre otros métodos perjudiciales para el medio ambiente. Los principios educativos de este enfoque provienen del análisis del trabajo Teaching Jazz To Heal Colombian Communities Affected By Violence, el cual reveló que la enseñanza de la música improvisada no solo promueve la paz entre comunidades afectadas por el conflicto armado en Colombia, sino también una armonía entre estas comunidades y su entorno ecológico. Un ejemplo de ello es el empoderamiento de los artistas locales, quienes, a través de sus obras, pueden influir en cambios políticos que favorezcan leyes sobre gestión ambiental, conservación y otros factores cruciales para combatir el cambio climático. En conclusión, este artículo propone una colaboración entre el arte y la ciencia que busca promover y fortalecer diversas iniciativas comunitarias, mejorar la conciencia ambiental y proporcionar las herramientas necesarias para que el sector agropecuario se integre en economías circulares, rompiendo así el ciclo depredador que lo caracterizó durante el siglo XX.
En los últimos años, se ha desarrollado una herramienta educativa que busca acelerar los cambios necesarios para mitigar los efectos negativos de algunas prácticas agropecuarias perjudiciales, entendidas como aquellas que generan un impacto negativo sobre el medio ambiente, la salud humana y la calidad del suelo. A través de la enseñanza de la improvisación musical, se pretende impartir competencias que fomenten una reflexión profunda en las comunidades campesinas sobre los procesos de producción agrícola. Esto permitiría replantear creencias y paradigmas que han promovido prácticas inapropiadas, como el uso indiscriminado de agroquímicos o la demonización de ciertas especies, entre otros métodos perjudiciales para el medio ambiente. Los principios educativos de este enfoque provienen del análisis del trabajo Teaching Jazz To Heal Colombian Communities Affected By Violence, el cual reveló que la enseñanza de la música improvisada no solo promueve la paz entre comunidades afectadas por el conflicto armado en Colombia, sino también una armonía entre estas comunidades y su entorno ecológico. Un ejemplo de ello es el empoderamiento de los artistas locales, quienes, a través de sus obras, pueden influir en cambios políticos que favorezcan leyes sobre gestión ambiental, conservación y otros factores cruciales para combatir el cambio climático. En conclusión, este artículo propone una colaboración entre el arte y la ciencia que busca promover y fortalecer diversas iniciativas comunitarias, mejorar la conciencia ambiental y proporcionar las herramientas necesarias para que el sector agropecuario se integre en economías circulares, rompiendo así el ciclo depredador que lo caracterizó durante el siglo XX.