Trastornos de la Salud Reproductiva del Ganado como Respuesta a la Exposición a Metales Tóxicos
Autores: Wrzecinska, Marcjanna; Kowalczyk, Alicja; Cwynar, Przemysaw; Czerniawska-Pitkowska, Ewa
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2021
Acceso abierto
Artículo científico
2021
Trastornos de la Salud Reproductiva del Ganado como Respuesta a la Exposición a Metales Tóxicos
Categoría
Ciencias Naturales y Subdisciplinas
Subcategoría
Biología
Palabras clave
Trastornos
Sistema reproductivo
Ganado
Metales tóxicos
Fertilidad
Ganado
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 14
Citaciones: Sin citaciones
El objetivo de esta revisión es presentar de manera integral los trastornos del sistema reproductivo en el ganado expuesto al contacto con metales tóxicos. Los metales tóxicos son un contaminante ambiental común y pueden provenir de minas, fundiciones, combustión de combustibles fósiles o erupciones volcánicas. Los metales tienen la capacidad de bioacumularse en organismos vivos, contaminando así la cadena alimentaria y pueden representar una amenaza para los humanos. Se acumulan principalmente en el hígado y los riñones, pero también en músculos y tejido adiposo. Metales tóxicos como el plomo (Pb), arsénico (As), mercurio (Hg) y cadmio (Cd) tienen un impacto negativo en la fertilidad de los animales; pueden provocar abortos, partos prematuros o disfunción de ovocitos. Además, en el sistema reproductivo masculino, interrumpen la espermatogénesis y causan apoptosis de los espermatozoides y daño oxidativo. La principal fuente de exposición del ganado a metales tóxicos es a través del consumo de piensos o agua contaminada. Es importante monitorear el nivel de metales pesados en los productos animales para prevenir la intoxicación humana. El biomonitoreo de metales tóxicos se puede realizar mediante pruebas de orina, sangre, leche, plasma o cabello. El cromo (Cr), arsénico (As) y cadmio (Cd) se excretan en la orina, mientras que el plomo se puede detectar examinando la sangre de los animales, mientras que en la leche se pueden detectar arsénico (As), cadmio (Cd), níquel (Ni) y plomo (Pb). Además, los metales tóxicos no se biodegradan en el medio ambiente. Para purificar suelos y aguas, se deben utilizar métodos de remediación, por ejemplo, biológicos o químicos.
Descripción
El objetivo de esta revisión es presentar de manera integral los trastornos del sistema reproductivo en el ganado expuesto al contacto con metales tóxicos. Los metales tóxicos son un contaminante ambiental común y pueden provenir de minas, fundiciones, combustión de combustibles fósiles o erupciones volcánicas. Los metales tienen la capacidad de bioacumularse en organismos vivos, contaminando así la cadena alimentaria y pueden representar una amenaza para los humanos. Se acumulan principalmente en el hígado y los riñones, pero también en músculos y tejido adiposo. Metales tóxicos como el plomo (Pb), arsénico (As), mercurio (Hg) y cadmio (Cd) tienen un impacto negativo en la fertilidad de los animales; pueden provocar abortos, partos prematuros o disfunción de ovocitos. Además, en el sistema reproductivo masculino, interrumpen la espermatogénesis y causan apoptosis de los espermatozoides y daño oxidativo. La principal fuente de exposición del ganado a metales tóxicos es a través del consumo de piensos o agua contaminada. Es importante monitorear el nivel de metales pesados en los productos animales para prevenir la intoxicación humana. El biomonitoreo de metales tóxicos se puede realizar mediante pruebas de orina, sangre, leche, plasma o cabello. El cromo (Cr), arsénico (As) y cadmio (Cd) se excretan en la orina, mientras que el plomo se puede detectar examinando la sangre de los animales, mientras que en la leche se pueden detectar arsénico (As), cadmio (Cd), níquel (Ni) y plomo (Pb). Además, los metales tóxicos no se biodegradan en el medio ambiente. Para purificar suelos y aguas, se deben utilizar métodos de remediación, por ejemplo, biológicos o químicos.