Reconversión de los Sistemas de Producción Agroalimentaria y Deagrarización en España: El Caso de Cantabria
Autores: Delgado-Viñas, Carmen
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2023
Acceso abierto
Artículo científico
2023
Reconversión de los Sistemas de Producción Agroalimentaria y Deagrarización en España: El Caso de Cantabria
Categoría
Ciencias Medioambientales
Subcategoría
Ciencias medioambientales generales
Palabras clave
Agrícola
Desagrarización
Rural
Cantabria
Economía
Población
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 1
Citaciones: Sin citaciones
El término desagrarización se refiere a la disminución de la importancia de la actividad agraria como base económica y social de una zona rural. La desagrarización se refleja en el número decreciente de personas dedicadas a la producción agrícola y en una reducción de la importancia relativa de los ingresos agrícolas. Además de las consecuencias económicas, la desagrarización también erosiona la importancia de la población rural en la organización y gestión territorial y en el funcionamiento social en las áreas rurales. Sin embargo, también es cierto que el cambio simultáneo hacia la economía de servicios en las economías y sociedades rurales actuales no ha llevado a la desaparición del espacio rural, sino que ha dado lugar a nuevas y múltiples formas de ruralidad. El objetivo prioritario de la investigación en la que se basa este artículo es obtener información sobre los procesos de desagrarización rural en España a través del caso específico de Cantabria. Para analizar estas dinámicas, se han utilizado una serie de indicadores básicos. En orden de importancia, los principales indicadores empleados fueron aquellos relacionados con las dinámicas recientes de la agricultura, la ganadería y la actividad forestal y la estructura ocupacional de la población en cuanto a su distribución sectorial, prestando especial atención a la importancia relativa de las actividades ganaderas y forestales en relación con la explotación directa de los recursos territoriales. En el pasado, las actividades del sector primario eran muy importantes en Cantabria, pero su importancia ha disminuido constantemente tanto en términos absolutos como relativos hasta alcanzar la situación actual. En 2023, solo 4579 personas han estado empleadas en la agricultura de un total de 214,574 personas activas (2.13%). Es muy significativo que entre 2012 y 2021, el número total de personas empleadas aumentó en un 9.08% en Cantabria, mientras que la proporción de personas empleadas en actividades agrícolas disminuyó en un -12.90%. La agricultura ya no es la ocupación rural por excelencia; sin embargo, sigue siendo importante en la mayoría de los municipios rurales de Cantabria. La distribución territorial es aún más reveladora. Los municipios montañosos del sur pueden considerarse el último bastión de la actividad agrícola, ya que, en la mayoría de los casos, más de una cuarta parte de su población activa está empleada en este sector. Estas son también las áreas rurales con los niveles más altos de despoblación. En contraste, otros sectores de actividad también han ganado importancia en las áreas rurales, aunque no de la misma manera. En general, hay menos empleo en la economía de servicios en los municipios rurales del interior, excepto en aquellos que son capitales de comarca que ofrecen servicios. Algunas áreas rurales, periurbanas y costeras donde el turismo está más desarrollado también alcanzan valores altos.
Descripción
El término desagrarización se refiere a la disminución de la importancia de la actividad agraria como base económica y social de una zona rural. La desagrarización se refleja en el número decreciente de personas dedicadas a la producción agrícola y en una reducción de la importancia relativa de los ingresos agrícolas. Además de las consecuencias económicas, la desagrarización también erosiona la importancia de la población rural en la organización y gestión territorial y en el funcionamiento social en las áreas rurales. Sin embargo, también es cierto que el cambio simultáneo hacia la economía de servicios en las economías y sociedades rurales actuales no ha llevado a la desaparición del espacio rural, sino que ha dado lugar a nuevas y múltiples formas de ruralidad. El objetivo prioritario de la investigación en la que se basa este artículo es obtener información sobre los procesos de desagrarización rural en España a través del caso específico de Cantabria. Para analizar estas dinámicas, se han utilizado una serie de indicadores básicos. En orden de importancia, los principales indicadores empleados fueron aquellos relacionados con las dinámicas recientes de la agricultura, la ganadería y la actividad forestal y la estructura ocupacional de la población en cuanto a su distribución sectorial, prestando especial atención a la importancia relativa de las actividades ganaderas y forestales en relación con la explotación directa de los recursos territoriales. En el pasado, las actividades del sector primario eran muy importantes en Cantabria, pero su importancia ha disminuido constantemente tanto en términos absolutos como relativos hasta alcanzar la situación actual. En 2023, solo 4579 personas han estado empleadas en la agricultura de un total de 214,574 personas activas (2.13%). Es muy significativo que entre 2012 y 2021, el número total de personas empleadas aumentó en un 9.08% en Cantabria, mientras que la proporción de personas empleadas en actividades agrícolas disminuyó en un -12.90%. La agricultura ya no es la ocupación rural por excelencia; sin embargo, sigue siendo importante en la mayoría de los municipios rurales de Cantabria. La distribución territorial es aún más reveladora. Los municipios montañosos del sur pueden considerarse el último bastión de la actividad agrícola, ya que, en la mayoría de los casos, más de una cuarta parte de su población activa está empleada en este sector. Estas son también las áreas rurales con los niveles más altos de despoblación. En contraste, otros sectores de actividad también han ganado importancia en las áreas rurales, aunque no de la misma manera. En general, hay menos empleo en la economía de servicios en los municipios rurales del interior, excepto en aquellos que son capitales de comarca que ofrecen servicios. Algunas áreas rurales, periurbanas y costeras donde el turismo está más desarrollado también alcanzan valores altos.