Cortes de energía prolongados y calidad del aire: Perspectivas de la crisis energética de Quito 2023-2024
Autores: Vallejo, Fidel; Villacrés, Patricio; Yánez, Diana; Espinoza, Lady; Bodero-Poveda, Elba; Díaz-Robles, Luis Alonso; Oyaneder, Marcelo; Campos, Valeria; Palmay, Paúl; Cordovilla-Pérez, Alejandro; Díaz, Valeria; Leiva-González, Jorge; Alejandro-Martin, Serguei
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2025
Acceso abierto
Artículo científico
2025
Cortes de energía prolongados y calidad del aire: Perspectivas de la crisis energética de Quito 2023-2024
Categoría
Ciencias Naturales y Subdisciplinas
Subcategoría
Astronomía
Palabras clave
Apagones
Calidad del aire
Concentraciones de contaminantes
Generadores diésel
Límites regulatorios
Impacto ambiental
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 9
Citaciones: Sin citaciones
Los apagones de 2023-2024 en Quito, Ecuador, llevaron a un deterioro severo de la calidad del aire, impulsado principalmente por el uso de generadores diésel y el aumento del tráfico vehicular. Este estudio analizó datos de siete estaciones de monitoreo urbanas y periurbanas, aplicando datos normalizados meteorológicamente y modelos de aprendizaje automático (Árboles de Regresión Aumentados y Bosques Aleatorios) para aislar el impacto directo de los apagones en las concentraciones de contaminantes. Los resultados revelaron que las PM aumentaron hasta un 45% y las PM un 30%, superando frecuentemente los límites regulatorios, particularmente en zonas industriales y residenciales. El SO mostró el aumento más extremo, aumentando un 390%, con valores máximos alcanzando 500 ug/m en áreas que dependen en gran medida de generadores diésel de alto contenido de azufre. Las concentraciones de NO superaron los 200 ug/m en áreas de alto tráfico, mientras que el O mostró un comportamiento dual, disminuyendo en los núcleos urbanos debido a efectos de titulación, pero aumentando un 15% en los valles suburbanos, impulsado por interacciones fotoquímicas. Una comparación entre los apagones de 2023 y 2024 destacó las tendencias de contaminación en empeoramiento, con cortes más largos (8-12 h) en 2024 causando severos impactos ambientales. Los hallazgos demuestran que los apagones empeoran significativamente la calidad del aire, planteando riesgos críticos para la salud pública. Este estudio subraya la urgente necesidad de intervenciones políticas para mitigar el impacto ambiental de las interrupciones energéticas. Las recomendaciones clave incluyen estándares de calidad de combustible más estrictos, controles de emisiones de generadores diésel y una transición acelerada hacia energías renovables. Estos resultados proporcionan evidencia científica para futuras regulaciones ambientales, apoyando estrategias de gestión sostenible de la calidad del aire para minimizar las consecuencias de salud y ecológicas de futuras crisis energéticas.
Descripción
Los apagones de 2023-2024 en Quito, Ecuador, llevaron a un deterioro severo de la calidad del aire, impulsado principalmente por el uso de generadores diésel y el aumento del tráfico vehicular. Este estudio analizó datos de siete estaciones de monitoreo urbanas y periurbanas, aplicando datos normalizados meteorológicamente y modelos de aprendizaje automático (Árboles de Regresión Aumentados y Bosques Aleatorios) para aislar el impacto directo de los apagones en las concentraciones de contaminantes. Los resultados revelaron que las PM aumentaron hasta un 45% y las PM un 30%, superando frecuentemente los límites regulatorios, particularmente en zonas industriales y residenciales. El SO mostró el aumento más extremo, aumentando un 390%, con valores máximos alcanzando 500 ug/m en áreas que dependen en gran medida de generadores diésel de alto contenido de azufre. Las concentraciones de NO superaron los 200 ug/m en áreas de alto tráfico, mientras que el O mostró un comportamiento dual, disminuyendo en los núcleos urbanos debido a efectos de titulación, pero aumentando un 15% en los valles suburbanos, impulsado por interacciones fotoquímicas. Una comparación entre los apagones de 2023 y 2024 destacó las tendencias de contaminación en empeoramiento, con cortes más largos (8-12 h) en 2024 causando severos impactos ambientales. Los hallazgos demuestran que los apagones empeoran significativamente la calidad del aire, planteando riesgos críticos para la salud pública. Este estudio subraya la urgente necesidad de intervenciones políticas para mitigar el impacto ambiental de las interrupciones energéticas. Las recomendaciones clave incluyen estándares de calidad de combustible más estrictos, controles de emisiones de generadores diésel y una transición acelerada hacia energías renovables. Estos resultados proporcionan evidencia científica para futuras regulaciones ambientales, apoyando estrategias de gestión sostenible de la calidad del aire para minimizar las consecuencias de salud y ecológicas de futuras crisis energéticas.