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Reproducción, desarrollo y hábitos del piojo grande del pavo Chelopistes meleagridis (Phthiraptera: Ischnocera) en condiciones de laboratorio.

Autores: Maturano, R; Daemon, E ; Silveira, EC; da Souza-Pimentel, GC; Toledo, MA

Idioma: Inglés

Editor: Takako Matsumura-Tundisi

Año: 2014

Ver Artículo científico

Acceso abierto

Artículo científico
2014

Reproducción, desarrollo y hábitos del piojo grande del pavo Chelopistes meleagridis (Phthiraptera: Ischnocera) en condiciones de laboratorio.


Categoría

Ciencias Agrícolas y Biológicas

Subcategoría

Entomología

Palabras clave

Chelopistes meleagridis
Piojos de las plumas
Condiciones de laboratorio
Historia de vida
Longevidad

Licencia

CC BY – Atribución

Consultas: 17

Citaciones: Sin citaciones


Descripción

Se observó la bionomía de Chelopistes meleagridis fuera del hospedador con el objetivo de comprender mejor los aspectos del ciclo de vida de esta especie. Para ello, se recolectaron adultos de C. meleagridis y se mantuvieron en condiciones controladas para su reproducción (35 °C y HR > 80 %), con plumas de pavo como fuente de alimento. De las crías de estos piojos, se observó el desarrollo de 150 individuos desde la fase de huevo hasta la fase adulta. Estos huevos se dividieron en dos grupos de 75 cada uno. Tras la eclosión, un grupo recibió una dieta compuesta por plumas, mientras que el otro recibió plumas y piel del pavo hospedador (Meleagris gallopavo). La dieta de “plumas y piel” resultó en el mayor número de adultos, por lo que esta dieta se administró a la siguiente generación de piojos criados in vitro, a partir del primer estadio, para observar su fertilidad, fecundidad y longevidad. Se observaron altas tasas de reproducción en comparación con otros piojos del suborden Ischnocera, en particular en el número de huevos por día y el número de huevos producidos por hembra a lo largo de su vida (medias de 2,54 y 26,61 huevos, respectivamente, para hembras silvestres y 2,11 y 29,33 huevos para hembras criadas en laboratorio). La inclusión de piel en la dieta fue un factor determinante para el desarrollo hasta la etapa adulta, ya que el 48 % de los piojos alimentados con esta dieta alcanzó dicha etapa, frente al 1,3 % que alcanzó la madurez alimentados únicamente con plumas. El tiempo de desarrollo de machos y hembras fue similar (media de 29,38 días), sin diferencias en la proporción sexual de los adultos.

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