Reevaluación del terremoto de Huércal-Overa de 1863 (Cordillera Bética, SE España) mediante el análisis de los efectos ambientales ESI-07 y los daños orientados a edificios
Autores: Silva, Pablo G.; Elez, Javier; Giner-Robles, Jorge L.; Pérez-López, Raúl; Roquero, Elvira; Rodríguez-Pascua, Miguel Ángel
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2020
Acceso abierto
Artículo científico
2020
Reevaluación del terremoto de Huércal-Overa de 1863 (Cordillera Bética, SE España) mediante el análisis de los efectos ambientales ESI-07 y los daños orientados a edificios
Categoría
Ciencias Naturales y Subdisciplinas
Subcategoría
Ciencias de la Tierra y Geología
Palabras clave
Terremoto
Intensidad
Efectos ambientales
Efectos arqueoseismológicos
Huércal-Overa
ESI-07
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 18
Citaciones: Sin citaciones
Este trabajo revisa el terremoto de Huércal-Overa de 1863 (VI-VII EMS) basado en la escala de intensidad sísmica ambiental (ESI-07) y orientado al daño arqueoseismológico en edificios. El análisis realizado identifica 23 efectos ambientales (EEEs) y 11 efectos arqueoseismológicos (EAEs), completando un total de 34 puntos de datos de intensidad dentro de la zona de intensidad >= VI EMS. Los nuevos datos de intensidad ESI quintuplican los puntos de datos de intensidad anteriores >= VI EMS (cinco localidades) para este evento. Dieciséis de los EEEs identificados indican la ocurrencia de intensidad VII-VIII dentro del valle del Almanzora, al sur de Huércal-Overa, sobre un área de aproximadamente 12-15 km. Anomalías en cuerpos de agua, movimientos de ladera, anomalías hidrogeológicas, agrietamiento del suelo y otros efectos (emisiones de gas, temblor de árboles) son los EEEs más diagnósticos, siendo uno de ellos indicativo de una intensidad máxima local de VIII-IX ESI-07 (lago Alboraija). El daño ambiental por terremotos de intensidad >= VI cubre un área de aproximadamente 100 km, compatible con un evento de intensidad VIII ESI. La distribución espacial de los EEEs y EAEs indica que la zona del desfiladero del río Almanzora, que estaba despoblada durante la época del terremoto, fue el área epicentral, y es compatible con datos sismotectónicos de un empuje ciego activo y superficial bajo la Sierra de Almagro. El uso de datos ESI en áreas casi despobladas ayuda a llenar vacíos entre localidades dañadas (datos EMS) multiplicando los puntos de datos de intensidad, proporcionando una mejor definición de las zonas de intensidad y ofreciendo una base geológica para buscar fuentes sísmicas sospechosas.
Descripción
Este trabajo revisa el terremoto de Huércal-Overa de 1863 (VI-VII EMS) basado en la escala de intensidad sísmica ambiental (ESI-07) y orientado al daño arqueoseismológico en edificios. El análisis realizado identifica 23 efectos ambientales (EEEs) y 11 efectos arqueoseismológicos (EAEs), completando un total de 34 puntos de datos de intensidad dentro de la zona de intensidad >= VI EMS. Los nuevos datos de intensidad ESI quintuplican los puntos de datos de intensidad anteriores >= VI EMS (cinco localidades) para este evento. Dieciséis de los EEEs identificados indican la ocurrencia de intensidad VII-VIII dentro del valle del Almanzora, al sur de Huércal-Overa, sobre un área de aproximadamente 12-15 km. Anomalías en cuerpos de agua, movimientos de ladera, anomalías hidrogeológicas, agrietamiento del suelo y otros efectos (emisiones de gas, temblor de árboles) son los EEEs más diagnósticos, siendo uno de ellos indicativo de una intensidad máxima local de VIII-IX ESI-07 (lago Alboraija). El daño ambiental por terremotos de intensidad >= VI cubre un área de aproximadamente 100 km, compatible con un evento de intensidad VIII ESI. La distribución espacial de los EEEs y EAEs indica que la zona del desfiladero del río Almanzora, que estaba despoblada durante la época del terremoto, fue el área epicentral, y es compatible con datos sismotectónicos de un empuje ciego activo y superficial bajo la Sierra de Almagro. El uso de datos ESI en áreas casi despobladas ayuda a llenar vacíos entre localidades dañadas (datos EMS) multiplicando los puntos de datos de intensidad, proporcionando una mejor definición de las zonas de intensidad y ofreciendo una base geológica para buscar fuentes sísmicas sospechosas.