Rana arbórea Dendropsophus elegans (Wied-Neuwied, 1824) (Anura: Hylidae) como alimento para Otostigmus tibialis Brölemann, 1902 (Chilopoda: Scolopendridae) en la selva tropical del sureste de Brasil.
Autores: Forti, LR; Fischer, HZ; Encarnação, LC ; Penteado-Dias, AM
Idioma: Inglés
Editor: Takako Matsumura-Tundisi
Año: 2007
Acceso abierto
Rana arbórea Dendropsophus elegans (Wied-Neuwied, 1824) (Anura: Hylidae) como alimento para Otostigmus tibialis Brölemann, 1902 (Chilopoda: Scolopendridae) en la selva tropical del sureste de Brasil.
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Los artrópodos son componentes muy importantes de la dieta de los anfibios (Santos et al., 2004) y, entre ellos, los ciempiés son presa constante de muchos grupos de vertebrados (Biavati et al., 2004; Losos et al., 1991; Stancampiano y Caire, 1995). Por otro lado, varias especies de artrópodos son importantes depredadores de vertebrados (Carpenter y Gillingham, 1984; McCormick y Polis, 1982). La mayoría de los artrópodos que atacan a los anfibios suelen consumir sus huevos o larvas (Formanowicz, Jr. et al., 1981). Sin embargo, existen otros, como la chinche de agua Belostoma elongatum, registrada por Toledo (2003), que caza nueve especies de anfibios adultos. Los anfibios también pueden ser depredados por arácnidos (Castanho y Rocha, 2005; Menin et al., 2005) o ciempiés (Carpenter y Gillingham, 1984). Los gigantescos escolopendridae también pueden atacar a lagartijas, serpientes, aves y murciélagos (Molinari et al., 2005).
Los artrópodos son componentes muy importantes de la dieta de los anfibios (Santos et al., 2004) y, entre ellos, los ciempiés son presa constante de muchos grupos de vertebrados (Biavati et al., 2004; Losos et al., 1991; Stancampiano y Caire, 1995). Por otro lado, varias especies de artrópodos son importantes depredadores de vertebrados (Carpenter y Gillingham, 1984; McCormick y Polis, 1982). La mayoría de los artrópodos que atacan a los anfibios suelen consumir sus huevos o larvas (Formanowicz, Jr. et al., 1981). Sin embargo, existen otros, como la chinche de agua Belostoma elongatum, registrada por Toledo (2003), que caza nueve especies de anfibios adultos. Los anfibios también pueden ser depredados por arácnidos (Castanho y Rocha, 2005; Menin et al., 2005) o ciempiés (Carpenter y Gillingham, 1984). Los gigantescos escolopendridae también pueden atacar a lagartijas, serpientes, aves y murciélagos (Molinari et al., 2005).