Las agallas en hojas más pequeñas no refutan la hipótesis del vigor de la planta
Autores: White, TDR
Idioma: Inglés
Editor: Takako Matsumura-Tundisi
Año: 2011
Acceso abierto
Las agallas en hojas más pequeñas no refutan la hipótesis del vigor de la planta
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La mayoría de los herbívoros se alimentan preferentemente de los nuevos brotes de las plantas. Son animales que se alimentan por afloramiento (White, 2009). Por lo tanto, cuanto más vigoroso sea este crecimiento y, por consiguiente, mayor sea la entrada de savia de alta calidad en él, mayor será la probabilidad de que estos herbívoros sobrevivan y maduren. Y los insectos que forman agallas son, por excelencia, animales que se alimentan por afloramiento. Ya sean masticadores o chupadores de savia, deben, a diferencia de sus contrapartes de vida libre, inducir a la planta a desviar recursos destinados a su propio crecimiento, primero a la formación de una agalla y luego a la importación continua de nutrientes a esa agalla para alimentar a la larva que crece en su interior. Para ello, deben atacar los tejidos que aún están creciendo activamente. Las agallas de P. bicolorata se encuentran en el pecíolo de las hojas de su huésped, un lugar ideal para interceptar nutrientes que, de otro modo, estarían destinados al limbo en crecimiento. Sin embargo, Santos et al. (2011) no midieron las hojas en crecimiento. Basaron sus conclusiones en hojas maduras viejas recolectadas en septiembre, al comienzo de la estación seca.
La mayoría de los herbívoros se alimentan preferentemente de los nuevos brotes de las plantas. Son animales que se alimentan por afloramiento (White, 2009). Por lo tanto, cuanto más vigoroso sea este crecimiento y, por consiguiente, mayor sea la entrada de savia de alta calidad en él, mayor será la probabilidad de que estos herbívoros sobrevivan y maduren. Y los insectos que forman agallas son, por excelencia, animales que se alimentan por afloramiento. Ya sean masticadores o chupadores de savia, deben, a diferencia de sus contrapartes de vida libre, inducir a la planta a desviar recursos destinados a su propio crecimiento, primero a la formación de una agalla y luego a la importación continua de nutrientes a esa agalla para alimentar a la larva que crece en su interior. Para ello, deben atacar los tejidos que aún están creciendo activamente. Las agallas de P. bicolorata se encuentran en el pecíolo de las hojas de su huésped, un lugar ideal para interceptar nutrientes que, de otro modo, estarían destinados al limbo en crecimiento. Sin embargo, Santos et al. (2011) no midieron las hojas en crecimiento. Basaron sus conclusiones en hojas maduras viejas recolectadas en septiembre, al comienzo de la estación seca.