Evaluación del impacto de los cambios de temperatura en las variantes melánica y albina de Biomphalaria glabrata (Say, 1818) infectadas con Schistosoma mansoni (Sambon, 1907)
Autores: Camargo, E. A. F.; Camargo, J. T. F.; Neves, M. F.; Simões, L. F.; Bastos, L. A. D.; Magalhães, L. A.; Zanotti-Magalhães, E. M.
Idioma: Inglés
Editor: Takako Matsumura-Tundisi
Año: 2017
Acceso abierto
Evaluación del impacto de los cambios de temperatura en las variantes melánica y albina de Biomphalaria glabrata (Say, 1818) infectadas con Schistosoma mansoni (Sambon, 1907)
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Las fluctuaciones en la densidad poblacional de los hospedadores planórbidos de S. mansoni se ven influenciadas por factores climáticos. El conocimiento sobre la interferencia de los cambios en la temperatura del agua en estas poblaciones es un aspecto importante de la epidemiología de la esquistosomiasis. En este experimento, se exploró la influencia de diferentes temperaturas en el desarrollo de Schistosoma mansoni en las variantes melánica y albina de Biomphalaria glabrata. Los resultados indicaron una relación intrínseca entre la temperatura y el desarrollo del parásito en la fase intramoluscal, independientemente de la pigmentación del manto de los moluscos. A mayor temperatura, menor fue el período necesario para el desarrollo del parásito, mientras que mayor fue la mortalidad de los moluscos infectados. Se concluye que, ante el cambio climático, el aumento de temperatura en regiones frías e inundadas puede favorecer el establecimiento de nuevos focos de transmisión de la esquistosomiasis al modificar la extensión geográfica y ampliar el potencial de transmisión epidemiológica. Sin embargo, en climas cálidos, las temperaturas más altas podrían comprometer la transmisión de la enfermedad debido al estrés biológico que sufren el parásito y el huésped. En estas condiciones, puede provocar la muerte del parásito o una alteración de su capacidad para infectar nuevas especies hospedadoras de moluscos en nuevas zonas. Los patrones de pigmentación del manto en moluscos no han mostrado una interferencia significativa en el desarrollo del parásito.
Las fluctuaciones en la densidad poblacional de los hospedadores planórbidos de S. mansoni se ven influenciadas por factores climáticos. El conocimiento sobre la interferencia de los cambios en la temperatura del agua en estas poblaciones es un aspecto importante de la epidemiología de la esquistosomiasis. En este experimento, se exploró la influencia de diferentes temperaturas en el desarrollo de Schistosoma mansoni en las variantes melánica y albina de Biomphalaria glabrata. Los resultados indicaron una relación intrínseca entre la temperatura y el desarrollo del parásito en la fase intramoluscal, independientemente de la pigmentación del manto de los moluscos. A mayor temperatura, menor fue el período necesario para el desarrollo del parásito, mientras que mayor fue la mortalidad de los moluscos infectados. Se concluye que, ante el cambio climático, el aumento de temperatura en regiones frías e inundadas puede favorecer el establecimiento de nuevos focos de transmisión de la esquistosomiasis al modificar la extensión geográfica y ampliar el potencial de transmisión epidemiológica. Sin embargo, en climas cálidos, las temperaturas más altas podrían comprometer la transmisión de la enfermedad debido al estrés biológico que sufren el parásito y el huésped. En estas condiciones, puede provocar la muerte del parásito o una alteración de su capacidad para infectar nuevas especies hospedadoras de moluscos en nuevas zonas. Los patrones de pigmentación del manto en moluscos no han mostrado una interferencia significativa en el desarrollo del parásito.