Efectos de las dietas a base de cebada y avena en algunos parámetros intestinales y composición de la microbiota del intestino delgado y ciego de pollos de engorde
Autores: Rawash, Mohamed Ali; Farkas, Valéria; Such, Nikoletta; Mezlaki, Ákos; Menyhárt, László; Pál, László; Csitári, Gábor; Dublecz, Károly
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2023
Acceso abierto
Artículo científico
2023
Efectos de las dietas a base de cebada y avena en algunos parámetros intestinales y composición de la microbiota del intestino delgado y ciego de pollos de engorde
Categoría
Ciencias Agrícolas y Biológicas
Subcategoría
Ciencias Agrícolas y Biológicas Generales
Palabras clave
Cebada
Avena
Beta-glucanos
Microbiota intestinal
Viscosidad intestinal
Glucanasa exógena
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 25
Citaciones: Sin citaciones
La cebada y la avena pueden ser alternativas al maíz y al trigo en la nutrición avícola y utilizarse en tasas de inclusión más altas. Ambos cereales contienen cáscaras, una fuente de fibra estructural, que puede ser beneficiosa para la función de la molleja de las aves. También contienen altas cantidades de beta-glucanos, de los cuales aproximadamente el 60-70% es soluble en agua. Los beta-glucanos solubles aumentan la viscosidad intestinal, afectan la digestión y modifican la microbiota intestinal. El objetivo de este ensayo fue evaluar los efectos de alimentar con avena y cebada en tasas de inclusión altas y con glucanasa exógena en algunos parámetros intestinales relevantes y la composición de la microbiota del contenido de yeyuno (JC), mucosa de yeyuno (JM) y contenido de ciego (CC). Un total de 360 pollos de engorde machos, Ross 308, fueron asignados al azar en tres grupos de tratamiento de 5 corrales replicados con 24 pollos. Además de una dieta de control a base de maíz y harina de soja (C), se utilizó un tratamiento a base de cebada (B) y avena (O). En todas las fases de alimentación, la cebada se alimentó al 40%, mientras que la avena al 20% de tasa de inclusión. En el día 40, se sacrificaron 10 aves por tratamiento y se determinó la viscosidad intestinal, la concentración de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) cecal y la composición de la microbiota de las diferentes partes del intestino. A pesar de la adición de la enzima glucanasa, la dieta a base de cebada aumentó significativamente la viscosidad del contenido ileal y también la diversidad de la bacteriota en el intestino delgado. Por otro lado, este tratamiento disminuyó la diversidad microbiana en el ciego y resultó en menores contenidos de AGCC. La cebada aumentó la abundancia de los filos Bacteroidetes y disminuyó la de Firmicutes y algunos géneros de JC y CC. La avena solo tuvo un ligero efecto en los parámetros medidos. Los resultados resaltan la importancia de también tener en cuenta las fracciones de fibra soluble de los alimentos en la formulación de la dieta y de adaptar la suplementación enzimática exógena a los contenidos reales de fibra soluble.
Descripción
La cebada y la avena pueden ser alternativas al maíz y al trigo en la nutrición avícola y utilizarse en tasas de inclusión más altas. Ambos cereales contienen cáscaras, una fuente de fibra estructural, que puede ser beneficiosa para la función de la molleja de las aves. También contienen altas cantidades de beta-glucanos, de los cuales aproximadamente el 60-70% es soluble en agua. Los beta-glucanos solubles aumentan la viscosidad intestinal, afectan la digestión y modifican la microbiota intestinal. El objetivo de este ensayo fue evaluar los efectos de alimentar con avena y cebada en tasas de inclusión altas y con glucanasa exógena en algunos parámetros intestinales relevantes y la composición de la microbiota del contenido de yeyuno (JC), mucosa de yeyuno (JM) y contenido de ciego (CC). Un total de 360 pollos de engorde machos, Ross 308, fueron asignados al azar en tres grupos de tratamiento de 5 corrales replicados con 24 pollos. Además de una dieta de control a base de maíz y harina de soja (C), se utilizó un tratamiento a base de cebada (B) y avena (O). En todas las fases de alimentación, la cebada se alimentó al 40%, mientras que la avena al 20% de tasa de inclusión. En el día 40, se sacrificaron 10 aves por tratamiento y se determinó la viscosidad intestinal, la concentración de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) cecal y la composición de la microbiota de las diferentes partes del intestino. A pesar de la adición de la enzima glucanasa, la dieta a base de cebada aumentó significativamente la viscosidad del contenido ileal y también la diversidad de la bacteriota en el intestino delgado. Por otro lado, este tratamiento disminuyó la diversidad microbiana en el ciego y resultó en menores contenidos de AGCC. La cebada aumentó la abundancia de los filos Bacteroidetes y disminuyó la de Firmicutes y algunos géneros de JC y CC. La avena solo tuvo un ligero efecto en los parámetros medidos. Los resultados resaltan la importancia de también tener en cuenta las fracciones de fibra soluble de los alimentos en la formulación de la dieta y de adaptar la suplementación enzimática exógena a los contenidos reales de fibra soluble.