El papel de la cafeína xenobiótica en la salud cardiovascular: promesas y desafíos
Autores: Campagna, Roberto; Vignini, Arianna
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2025
Acceso abierto
Artículo científico
2025
El papel de la cafeína xenobiótica en la salud cardiovascular: promesas y desafíos
Categoría
Ingeniería y Tecnología
Subcategoría
Ingeniería Química
Palabras clave
Enfermedades cardiovasculares
Cafeína
Hipertensión
Enfermedad arterial coronaria
Diabetes
Estrés oxidativo
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 30
Citaciones: Sin citaciones
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) representan una de las principales causas de mortalidad y discapacidad prematura en todo el mundo, con una incidencia que se espera que aumente, alcanzando potencialmente 24 millones de muertes al año para 2030. Estas enfermedades multifactoriales, que incluyen hipertensión, enfermedad arterial coronaria, arritmia y insuficiencia cardíaca, a menudo están vinculadas a alteraciones metabólicas como diabetes, estrés oxidativo, disfunción endotelial e inflamación. Se han explorado compuestos naturales, como la cafeína, por sus posibles efectos terapéuticos en las ECV. La cafeína, presente en el café, el té, el cacao y varias bebidas energéticas, es un compuesto psicoactivo ampliamente consumido con propiedades analgésicas y antiinflamatorias notables. A pesar de su larga historia de uso, el impacto de la cafeína en la salud cardiovascular sigue siendo controvertido, con efectos tanto beneficiosos como perjudiciales reportados. Esta revisión examina la literatura actual sobre los efectos de la cafeína en las enfermedades cardiovasculares (ECV), con énfasis en estudios preclínicos y clínicos, sus propiedades farmacocinéticas y los mecanismos moleculares que modula. Hay evidencia de que el consumo moderado de cafeína puede ser beneficioso para algunas ECV, como la hipertensión, mientras que para otras ECV, como la dislipidemia, la evidencia recopilada hasta ahora sugiere que el consumo de cafeína podría ser perjudicial ya que aumenta los niveles de colesterol total. Sin embargo, la variabilidad en la dosis, los patrones de consumo y factores individuales (como la genética y la dieta) complican la fiabilidad de los resultados. Además, los desafíos relacionados con la estandarización de dosis y la ausencia de diseños de ensayos clínicos consistentes obstaculizan la plena utilización de la cafeína en el tratamiento de las ECV. No obstante, la cafeína parece ser segura para individuos sin condiciones cardiovasculares significativas. La investigación futura debería centrarse en estudios bien diseñados con cohortes de pacientes precisas y metodologías estandarizadas para evaluar mejor el papel de la cafeína en el manejo de las ECV.
Descripción
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) representan una de las principales causas de mortalidad y discapacidad prematura en todo el mundo, con una incidencia que se espera que aumente, alcanzando potencialmente 24 millones de muertes al año para 2030. Estas enfermedades multifactoriales, que incluyen hipertensión, enfermedad arterial coronaria, arritmia y insuficiencia cardíaca, a menudo están vinculadas a alteraciones metabólicas como diabetes, estrés oxidativo, disfunción endotelial e inflamación. Se han explorado compuestos naturales, como la cafeína, por sus posibles efectos terapéuticos en las ECV. La cafeína, presente en el café, el té, el cacao y varias bebidas energéticas, es un compuesto psicoactivo ampliamente consumido con propiedades analgésicas y antiinflamatorias notables. A pesar de su larga historia de uso, el impacto de la cafeína en la salud cardiovascular sigue siendo controvertido, con efectos tanto beneficiosos como perjudiciales reportados. Esta revisión examina la literatura actual sobre los efectos de la cafeína en las enfermedades cardiovasculares (ECV), con énfasis en estudios preclínicos y clínicos, sus propiedades farmacocinéticas y los mecanismos moleculares que modula. Hay evidencia de que el consumo moderado de cafeína puede ser beneficioso para algunas ECV, como la hipertensión, mientras que para otras ECV, como la dislipidemia, la evidencia recopilada hasta ahora sugiere que el consumo de cafeína podría ser perjudicial ya que aumenta los niveles de colesterol total. Sin embargo, la variabilidad en la dosis, los patrones de consumo y factores individuales (como la genética y la dieta) complican la fiabilidad de los resultados. Además, los desafíos relacionados con la estandarización de dosis y la ausencia de diseños de ensayos clínicos consistentes obstaculizan la plena utilización de la cafeína en el tratamiento de las ECV. No obstante, la cafeína parece ser segura para individuos sin condiciones cardiovasculares significativas. La investigación futura debería centrarse en estudios bien diseñados con cohortes de pacientes precisas y metodologías estandarizadas para evaluar mejor el papel de la cafeína en el manejo de las ECV.