Del cerebro al músculo: El papel del tejido muscular en los trastornos neurodegenerativos
Autores: Duranti, Elisa; Villa, Chiara
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2024
Acceso abierto
Artículo científico
2024
Del cerebro al músculo: El papel del tejido muscular en los trastornos neurodegenerativos
Categoría
Ciencias Naturales y Subdisciplinas
Subcategoría
Biología
Palabras clave
Enfermedades neurodegenerativas
ELA
Enfermedad de Alzheimer
Enfermedad de Parkinson
Tejido muscular
Atrofia muscular
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 17
Citaciones: Sin citaciones
Las enfermedades neurodegenerativas (END), como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la enfermedad de Alzheimer (EA) y la enfermedad de Parkinson (EP), afectan principalmente al sistema nervioso central, lo que lleva a una pérdida neuronal progresiva y a disfunciones motoras y cognitivas. Sin embargo, estudios recientes han revelado que el tejido muscular también desempeña un papel significativo en estas enfermedades. La ELA se caracteriza por una grave pérdida de masa muscular como resultado de la degeneración de las neuronas motoras, así como por alteraciones en la expresión génica, agregación de proteínas y estrés oxidativo. La atrofia muscular y la disfunción mitocondrial también se observan en la EA, lo que puede agravar el deterioro cognitivo debido a la desregulación metabólica sistémica. Los pacientes con EP presentan atrofia de las fibras musculares, alteraciones en la composición muscular y agregación de alfa-sinucleína dentro de las células musculares, lo que contribuye a los síntomas motores y a la progresión de la enfermedad. La inflamación sistémica y las vías de degradación de proteínas alteradas son comunes entre estos trastornos, destacando el tejido muscular como un jugador clave en la progresión de la enfermedad. Comprender estos cambios relacionados con el músculo ofrece posibles vías terapéuticas, como el enfoque en la función mitocondrial, la reducción de la inflamación y la promoción de la regeneración muscular mediante el ejercicio y las intervenciones farmacológicas. Esta revisión enfatiza la importancia de considerar un enfoque integrador en la investigación de enfermedades neurodegenerativas, teniendo en cuenta tanto los mecanismos patológicos centrales como periféricos, para desarrollar tratamientos más efectivos y mejorar los resultados en los pacientes.
Descripción
Las enfermedades neurodegenerativas (END), como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la enfermedad de Alzheimer (EA) y la enfermedad de Parkinson (EP), afectan principalmente al sistema nervioso central, lo que lleva a una pérdida neuronal progresiva y a disfunciones motoras y cognitivas. Sin embargo, estudios recientes han revelado que el tejido muscular también desempeña un papel significativo en estas enfermedades. La ELA se caracteriza por una grave pérdida de masa muscular como resultado de la degeneración de las neuronas motoras, así como por alteraciones en la expresión génica, agregación de proteínas y estrés oxidativo. La atrofia muscular y la disfunción mitocondrial también se observan en la EA, lo que puede agravar el deterioro cognitivo debido a la desregulación metabólica sistémica. Los pacientes con EP presentan atrofia de las fibras musculares, alteraciones en la composición muscular y agregación de alfa-sinucleína dentro de las células musculares, lo que contribuye a los síntomas motores y a la progresión de la enfermedad. La inflamación sistémica y las vías de degradación de proteínas alteradas son comunes entre estos trastornos, destacando el tejido muscular como un jugador clave en la progresión de la enfermedad. Comprender estos cambios relacionados con el músculo ofrece posibles vías terapéuticas, como el enfoque en la función mitocondrial, la reducción de la inflamación y la promoción de la regeneración muscular mediante el ejercicio y las intervenciones farmacológicas. Esta revisión enfatiza la importancia de considerar un enfoque integrador en la investigación de enfermedades neurodegenerativas, teniendo en cuenta tanto los mecanismos patológicos centrales como periféricos, para desarrollar tratamientos más efectivos y mejorar los resultados en los pacientes.