La cultivación del olivo, su impacto en la erosión del suelo y su progresión hacia los impactos en el rendimiento en el sur de España en el pasado como clave para un futuro de creciente incertidumbre climática
Autores: Gómez, José A.; Infante-Amate, Juan; González de Molina, Manuel; Vanwalleghem, Tom; Taguas, Encarnación V.; Lorite, Ignacio
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2014
Acceso abierto
Artículo científico
2014
La cultivación del olivo, su impacto en la erosión del suelo y su progresión hacia los impactos en el rendimiento en el sur de España en el pasado como clave para un futuro de creciente incertidumbre climática
Categoría
Ciencias Agrícolas y Biológicas
Subcategoría
Ciencias Agrícolas y Biológicas Generales
Palabras clave
Cultivo de olivos
Degradación del suelo
Procesos de erosión
Cambio climático
Política agrícola
Erosión del suelo.
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 24
Citaciones: Sin citaciones
Este artículo pretende ser una revisión de la situación actual en cuanto al impacto del cultivo del olivo en el sur de España (Andalucía) en los procesos de degradación del suelo y su progresión en los impactos de rendimiento, debido a la disminución de la profundidad del perfil del suelo y al cambio climático en las áreas inclinadas donde se cultiva habitualmente. Finalmente, explora las posibles implicaciones que estos resultados podrían tener en la política agrícola regional. Trata de mostrar cómo la expansión e intensificación del cultivo del olivo en Andalucía, especialmente desde finales del siglo XVIII, tuvo como consecuencia una aceleración de los procesos de erosión que pueden ser identificados por varios indicadores y técnicas. El análisis experimental y de modelos indica que la tasa de erosión del suelo se aceleró desde la expansión de la mecanización a finales de la década de 1950. Además, las tasas de erosión insostenibles han prevalecido en la región desde el cambio a sistemas de cultivo de olivos más intensos a finales del siglo XVII. Aunque las medidas agroambientales implementadas desde principios de la década de 2000 han reducido las tasas de erosión, siguen siendo insosteniblemente altas en una gran parte del área de olivos de la región. En el caso de los olivares ubicados en áreas más empinadas con suelos de menor capacidad de retención de agua (debido a la textura gruesa y contenido de piedra), la erosión acumulativa ya ha tenido un gran impacto en la reducción de su productividad potencial. Este es uno de los factores que contribuye a aumentar la brecha entre estos olivares menos intensificados en las áreas montañosas y los de las áreas onduladas con pendientes más suaves, como por ejemplo en los tramos bajos del Valle del río Guadalquivir. En el caso de los olivares en las áreas onduladas con suelos mejores, un acceso más fácil a la irrigación y menores costos de producción por unidad, los esfuerzos en conservación del suelo deben orientarse hacia limitar el daño fuera del sitio, ya que la función de almacenamiento de agua del suelo de estos suelos podría preservarse a medio plazo incluso a las tasas actuales de erosión del suelo. La evaluación realizada en este manuscrito debe considerarse como una aproximación inicial, ya que se requieren esfuerzos adicionales en términos de aumentar los registros experimentales (para erosión actual o histórica) y de mejorar el análisis de modelos, con estudios más completos y procesos de calibración y validación más robustos.
Descripción
Este artículo pretende ser una revisión de la situación actual en cuanto al impacto del cultivo del olivo en el sur de España (Andalucía) en los procesos de degradación del suelo y su progresión en los impactos de rendimiento, debido a la disminución de la profundidad del perfil del suelo y al cambio climático en las áreas inclinadas donde se cultiva habitualmente. Finalmente, explora las posibles implicaciones que estos resultados podrían tener en la política agrícola regional. Trata de mostrar cómo la expansión e intensificación del cultivo del olivo en Andalucía, especialmente desde finales del siglo XVIII, tuvo como consecuencia una aceleración de los procesos de erosión que pueden ser identificados por varios indicadores y técnicas. El análisis experimental y de modelos indica que la tasa de erosión del suelo se aceleró desde la expansión de la mecanización a finales de la década de 1950. Además, las tasas de erosión insostenibles han prevalecido en la región desde el cambio a sistemas de cultivo de olivos más intensos a finales del siglo XVII. Aunque las medidas agroambientales implementadas desde principios de la década de 2000 han reducido las tasas de erosión, siguen siendo insosteniblemente altas en una gran parte del área de olivos de la región. En el caso de los olivares ubicados en áreas más empinadas con suelos de menor capacidad de retención de agua (debido a la textura gruesa y contenido de piedra), la erosión acumulativa ya ha tenido un gran impacto en la reducción de su productividad potencial. Este es uno de los factores que contribuye a aumentar la brecha entre estos olivares menos intensificados en las áreas montañosas y los de las áreas onduladas con pendientes más suaves, como por ejemplo en los tramos bajos del Valle del río Guadalquivir. En el caso de los olivares en las áreas onduladas con suelos mejores, un acceso más fácil a la irrigación y menores costos de producción por unidad, los esfuerzos en conservación del suelo deben orientarse hacia limitar el daño fuera del sitio, ya que la función de almacenamiento de agua del suelo de estos suelos podría preservarse a medio plazo incluso a las tasas actuales de erosión del suelo. La evaluación realizada en este manuscrito debe considerarse como una aproximación inicial, ya que se requieren esfuerzos adicionales en términos de aumentar los registros experimentales (para erosión actual o histórica) y de mejorar el análisis de modelos, con estudios más completos y procesos de calibración y validación más robustos.