Cerrado hiperestacional, una nueva forma de vegetación brasileña
Autores: Batalha, MA; Cianciaruso, MV; Silva, IA; Delitti, WBC
Idioma: Inglés
Editor: Takako Matsumura-Tundisi
Año: 2005
Acceso abierto
Cerrado hiperestacional, una nueva forma de vegetación brasileña
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Consultas: 13
Citaciones: Sin citaciones
Las sabanas son formaciones tropicales y subtropicales donde el estrato herbáceo es importante y continuo, ocasionalmente interrumpido por árboles y arbustos. Los incendios son frecuentes y los principales patrones de crecimiento están estrechamente asociados con la alternancia de estaciones húmedas y secas (Bourlière y Hadley, 1983). Las formaciones de sabana constituyen una parte sustancial de la cubierta vegetal de la América tropical (Sarmiento, 1983). En el Neotrópico, la superficie total ocupada por sabanas supera los 2 millones de km², de los cuales el 90% corresponde al cerrado brasileño (Sarmiento, 1983). La estacionalidad es una de las características más esenciales que definen una sabana, ya sea desde el punto de vista de los cambios cíclicos que ocurren en el ambiente durante el año o de los ritmos biológicos de las especies vegetales que acompañan a dichas fluctuaciones externas (Sarmiento, 1983). Sarmiento (1984) propuso una clasificación ecológica de las sabanas, dividiéndolas en cuatro clases principales según su estacionalidad: a) sabanas semiestacionales, que se presentan principalmente en climas húmedos con una o dos estaciones secas cortas; b) sabanas estacionales, caracterizadas por una estación con suficiente humedad en las capas superiores del suelo, pero sin encharcamiento, que se alterna con otra estación con un marcado déficit hídrico; c) sabanas hiperestacionales, con dos tipos de estrés contrastantes, uno inducido por la sequía y los incendios y el otro por el encharcamiento; y d) sabanas pantanosas, en las que el período de exceso de agua se extiende durante todo el año.
Las sabanas son formaciones tropicales y subtropicales donde el estrato herbáceo es importante y continuo, ocasionalmente interrumpido por árboles y arbustos. Los incendios son frecuentes y los principales patrones de crecimiento están estrechamente asociados con la alternancia de estaciones húmedas y secas (Bourlière y Hadley, 1983). Las formaciones de sabana constituyen una parte sustancial de la cubierta vegetal de la América tropical (Sarmiento, 1983). En el Neotrópico, la superficie total ocupada por sabanas supera los 2 millones de km², de los cuales el 90% corresponde al cerrado brasileño (Sarmiento, 1983). La estacionalidad es una de las características más esenciales que definen una sabana, ya sea desde el punto de vista de los cambios cíclicos que ocurren en el ambiente durante el año o de los ritmos biológicos de las especies vegetales que acompañan a dichas fluctuaciones externas (Sarmiento, 1983). Sarmiento (1984) propuso una clasificación ecológica de las sabanas, dividiéndolas en cuatro clases principales según su estacionalidad: a) sabanas semiestacionales, que se presentan principalmente en climas húmedos con una o dos estaciones secas cortas; b) sabanas estacionales, caracterizadas por una estación con suficiente humedad en las capas superiores del suelo, pero sin encharcamiento, que se alterna con otra estación con un marcado déficit hídrico; c) sabanas hiperestacionales, con dos tipos de estrés contrastantes, uno inducido por la sequía y los incendios y el otro por el encharcamiento; y d) sabanas pantanosas, en las que el período de exceso de agua se extiende durante todo el año.