Hacia la agricultura inteligente frente al clima: estrategias para la producción agrícola sostenible, la seguridad alimentaria y la reducción de gases de efecto invernadero
Autores: Kabato, Wogene; Getnet, Girma Tilahun; Sinore, Tamrat; Nemeth, Attila; Molnár, Zoltán
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2025
Acceso abierto
Artículo científico
2025
Hacia la agricultura inteligente frente al clima: estrategias para la producción agrícola sostenible, la seguridad alimentaria y la reducción de gases de efecto invernadero
Categoría
Ciencias Agrícolas y Biológicas
Subcategoría
Agronomía y Ciencia de los Cultivos
Palabras clave
Cambio climático
Agricultura
Emisiones de gases de efecto invernadero
Prácticas sostenibles
Seguridad alimentaria
Salud del suelo
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 21
Citaciones: Sin citaciones
Sin estrategias de adaptación transformadora, se proyecta que el impacto del cambio climático reducirá los rendimientos globales de los cultivos y aumentará la inseguridad alimentaria, mientras que las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) exacerban aún más la crisis. Aunque la agricultura es una importante contribuyente al cambio climático a través de prácticas insostenibles, también ofrece oportunidades significativas para mitigar estas emisiones mediante la adopción de prácticas sostenibles. Esta revisión examina la agricultura inteligente frente al clima (CSA) como una estrategia clave para mejorar la productividad de los cultivos, construir resiliencia climática y reducir las emisiones de GEI, enfatizando la necesidad de intervenciones estratégicas para acelerar su implementación a gran escala para una mejor seguridad alimentaria. El análisis reveló que, aunque la eficiencia en el uso de nitrógeno (NUE) ha mejorado en los países desarrollados, el NUE global se mantiene en un 55.47%, lo que subraya la necesidad de una gestión precisa de nutrientes y estrategias integradas de fertilidad del suelo para mejorar la productividad y minimizar los impactos ambientales. Con un 40% de las tierras agrícolas del mundo ya degradadas, la sostenibilidad por sí sola es insuficiente, lo que requiere un cambio hacia prácticas agrícolas regenerativas para restaurar suelos y agua degradados mediante la mejora de la salud del suelo, el aumento de la biodiversidad y la captura de carbono, garantizando así la resiliencia agrícola a largo plazo. Las prácticas de CSA, que incluyen la agricultura de precisión, la agricultura regenerativa, la aplicación de biochar y la agroforestería, mejoran la salud del suelo, aumentan la seguridad alimentaria y mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, la variabilidad de los resultados destaca la necesidad de estrategias específicas para optimizar los beneficios. La integración de múltiples prácticas de CSA mejora la salud del suelo y la productividad de manera más efectiva que implementar una sola práctica. La adopción generalizada enfrenta barreras socioeconómicas y tecnológicas, que requieren políticas de apoyo, incentivos financieros e iniciativas de capacitación. Al adoptar tecnologías inteligentes frente al clima, la agricultura puede transitar hacia la sostenibilidad, asegurando los sistemas alimentarios globales a la vez que aborda los desafíos climáticos.
Descripción
Sin estrategias de adaptación transformadora, se proyecta que el impacto del cambio climático reducirá los rendimientos globales de los cultivos y aumentará la inseguridad alimentaria, mientras que las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) exacerban aún más la crisis. Aunque la agricultura es una importante contribuyente al cambio climático a través de prácticas insostenibles, también ofrece oportunidades significativas para mitigar estas emisiones mediante la adopción de prácticas sostenibles. Esta revisión examina la agricultura inteligente frente al clima (CSA) como una estrategia clave para mejorar la productividad de los cultivos, construir resiliencia climática y reducir las emisiones de GEI, enfatizando la necesidad de intervenciones estratégicas para acelerar su implementación a gran escala para una mejor seguridad alimentaria. El análisis reveló que, aunque la eficiencia en el uso de nitrógeno (NUE) ha mejorado en los países desarrollados, el NUE global se mantiene en un 55.47%, lo que subraya la necesidad de una gestión precisa de nutrientes y estrategias integradas de fertilidad del suelo para mejorar la productividad y minimizar los impactos ambientales. Con un 40% de las tierras agrícolas del mundo ya degradadas, la sostenibilidad por sí sola es insuficiente, lo que requiere un cambio hacia prácticas agrícolas regenerativas para restaurar suelos y agua degradados mediante la mejora de la salud del suelo, el aumento de la biodiversidad y la captura de carbono, garantizando así la resiliencia agrícola a largo plazo. Las prácticas de CSA, que incluyen la agricultura de precisión, la agricultura regenerativa, la aplicación de biochar y la agroforestería, mejoran la salud del suelo, aumentan la seguridad alimentaria y mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, la variabilidad de los resultados destaca la necesidad de estrategias específicas para optimizar los beneficios. La integración de múltiples prácticas de CSA mejora la salud del suelo y la productividad de manera más efectiva que implementar una sola práctica. La adopción generalizada enfrenta barreras socioeconómicas y tecnológicas, que requieren políticas de apoyo, incentivos financieros e iniciativas de capacitación. Al adoptar tecnologías inteligentes frente al clima, la agricultura puede transitar hacia la sostenibilidad, asegurando los sistemas alimentarios globales a la vez que aborda los desafíos climáticos.