
Imagen / El experimento que situó a Physcomitrella patens bajo la mirada internacional consistió en exponer muestras del musgo al entorno espacial exterior durante nueve meses continuos. © Pirex.
2025-11-26
Resistencia más allá de la Tierra: el musgo Physcomitrella patens y su sorprendente supervivencia en el espacio
El musgo Physcomitrella patens ha sido, durante décadas, un organismo modelo en biología vegetal debido a su simplicidad estructural, su genoma bien caracterizado y su notable capacidad de adaptación. Como briofita, carece de tejidos vasculares especializados, lo que lo convierte en una planta extremadamente dependiente del agua en su entorno inmediato. Sin embargo, esta aparente fragilidad contrasta con una habilidad sobresaliente para tolerar situaciones límite. Su ciclo de vida corto, su facilidad para regenerarse a partir de fragmentos y su alta eficiencia en la reparación del ADN lo han convertido en un referente para estudiar los mecanismos celulares que permiten a ciertos organismos sobrevivir a condiciones extremas.
Una de las características más impresionantes de Physcomitrella patens es su capacidad para entrar en estados de latencia cuando enfrenta desecación, frío extremo o alta radiación. Durante estos periodos, sus células reducen al mínimo la actividad metabólica y protegen su material genético mediante moléculas estabilizadoras que actúan como escudos frente al daño celular. Este tipo de estrategias, presentes también en otros organismos extremófilos, le otorgan una ventaja evolutiva que le permite colonizar suelos pobres, superficies rocosas y ambientes con alta variabilidad climática.
En los últimos años, estas singularidades han despertado un creciente interés en las ciencias espaciales. Comprender cómo plantas simples responden a factores como el vacío, la radiación cósmica y los cambios bruscos de temperatura es fundamental para evaluar la posibilidad de vida en otros planetas y para diseñar estrategias de supervivencia vegetal en misiones espaciales de larga duración. En este contexto, Physcomitrella patens emergió como un candidato ideal para pruebas de resistencia biológica fuera de la Tierra.
Un experimento histórico: nueve meses en el exterior de la Estación Espacial Internacional
El experimento que situó a Physcomitrella patens bajo la mirada internacional consistió en exponer muestras del musgo al entorno espacial exterior durante nueve meses continuos, sin protección adicional frente al vacío, la radiación ultravioleta, los rayos cósmicos y las variaciones extremas de temperatura. La prueba se llevó a cabo mediante una plataforma situada en el exterior de la Estación Espacial Internacional (EEI), diseñada específicamente para evaluar la resistencia de microorganismos, invertebrados y pequeñas plantas sometidas a condiciones extraterrestres.
La iniciativa buscaba responder preguntas clave: ¿puede un organismo multicelular simple sobrevivir en un ambiente tan hostil durante un periodo prolongado? ¿Qué mecanismos biológicos permitirían tal proeza? ¿Sería posible que estructuras vegetales durmientes, como esporas o fragmentos deshidratados, viajaren entre cuerpos celestes y permanecieran viables?
A lo largo de los nueve meses, las muestras de Physcomitrella patens enfrentaron un ambiente que combina algunos de los desafíos físicos más severos del cosmos. El vacío espacial provoca la pérdida inmediata del agua celular, la radiación puede fragmentar el ADN y las temperaturas oscilan desde valores extremadamente bajos en la sombra hasta niveles muy altos bajo la irradiación solar directa. En conjunto, estas condiciones suelen resultar letales para la gran mayoría de las formas de vida conocidas.
Al finalizar la exposición, las muestras fueron recuperadas y regresadas a la Tierra para evaluar el impacto del viaje. De forma sorprendente, una proporción significativa del musgo no solo seguía siendo viable, sino que retomó su crecimiento cuando se le rehidrató y se le proporcionaron condiciones normales de laboratorio. En algunos casos, incluso se observó la formación de nuevos filamentos y estructuras vegetativas, lo que confirmaba que la integridad funcional del organismo se había mantenido pese a la experiencia extrema.
El análisis del material recuperado reveló que una combinación de mecanismos de protección había permitido la supervivencia. La desecación inducida por el vacío redujo la actividad metabólica al mínimo, disminuyendo el daño acumulado. Además, el musgo activó rutas de reparación del ADN que se manifestaron una vez retornó a un ambiente favorable. Estas rutas, altamente eficientes, parecen ser una de las claves de su resistencia, dado que permiten corregir daños generados por la radiación y recomponer estructuras esenciales para la división celular.
La experiencia no solo batió récords de supervivencia vegetal en el espacio, sino que también proporcionó evidencia sólida para teorías relacionadas con la panspermia, que proponen la posibilidad de que la vida pueda trasladarse entre planetas a través de esporas o fragmentos celulares resistentes. Aunque el musgo no viajó entre cuerpos celestes, su resistencia prolongada a un entorno tan hostil abre la puerta a nuevas interpretaciones sobre la tenacidad de la vida.
Perspectivas del hallazgo: astrobiología, exploración y agricultura espacial
El éxito del experimento con Physcomitrella patens tiene implicaciones que trascienden la biología vegetal y se proyectan hacia campos como la astrobiología, la colonización espacial y la ingeniería de cultivos. En primer lugar, demuestra que organismos multicelulares simples pueden soportar condiciones cósmicas durante periodos prolongados, lo que amplía el espectro de vida potencialmente resistente a ambientes extraterrestres. Este hallazgo invita a replantear la búsqueda de vida en otros planetas, considerando que la resistencia no es exclusiva de bacterias o formas unicelulares extremófilas, sino también de plantas primitivas con mecanismos de resiliencia sofisticados.
En el ámbito de la exploración humana del espacio, los resultados sugieren que ciertas plantas podrían viajar deshidratadas, permanecer latentes durante meses o años y activarse nuevamente cuando reciban agua y nutrientes. Esto resulta especialmente relevante para misiones de larga duración a Marte o a la Luna, donde el transporte de materiales biológicos en condiciones de máxima protección encarece las operaciones y limita las posibilidades de establecer sistemas agrícolas autosuficientes. El musgo podría servir como base para estudiar qué tipos de tejidos vegetales pueden resistir viajes interplanetarios y cómo se pueden optimizar estrategias de cultivo en ambientes controlados, empleando organismos que toleren dosis altas de radiación o ciclos prolongados de latencia.
Asimismo, el estudio de los mecanismos de reparación del ADN y de las moléculas protectoras presentes en Physcomitrella patens abre oportunidades para el mejoramiento genético de otras plantas. Comprender cómo un organismo vegetal puede corregir daños tan severos podría inspirar el desarrollo de cultivos más resistentes a la radiación, a la desecación o a entornos extremos en la Tierra, lo que tendría aplicaciones agrícolas y biotecnológicas de gran valor. En el contexto del cambio climático, donde los cultivos enfrentan condiciones cada vez más adversas, estas capacidades podrían marcar una diferencia significativa en la seguridad alimentaria.
Por otra parte, el experimento ofrece una plataforma para explorar cómo las plantas pueden contribuir a sistemas de soporte vital en estaciones espaciales o hábitats extraplanetarios. Los musgos son fáciles de cultivar, requieren pocos recursos y pueden participar en ciclos de regeneración de aire y agua. Su potencial como organismos pioneros en ecosistemas creados artificialmente los convierte en candidatos para estudiar procesos de biorremediación, producción de oxígeno y estabilización de sustratos en bases espaciales.
Finalmente, desde una perspectiva filosófica y científica más amplia, el hallazgo refuerza la idea de que la vida posee una resiliencia sorprendente, capaz de adaptarse a escenarios que antes parecían absolutamente incompatibles con la existencia biológica. Que una planta tan simple haya soportado los rigores del espacio exterior durante nueve meses invita a reconsiderar los límites de la biología y a mantener abiertas las posibilidades de hallazgos aún más sorprendentes en el futuro cercano.
Para saber más…
Si desea ampliar sus conocimientos sobre temas relacionados, puede consultar la edición 282: Ingenierías en el espacio de la Revista Virtualpro.
Referencias
Mildner, M. & Hohe, A. (2024). Physcomitrella Sporophyt.JPG. [Imagen]. Wikimedia Commons.
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Physcomitrella_Sporophyt.JPG&oldid=865874490
Pellicer Roig, D. (2025, 20 de noviembre). Estos organismos han sobrevivido 9 meses en el vacío del espacio y se han reproducido. National Geographic.
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/estos-organismos-han-sobrevivido-9-meses-vacio-espacio-y-se-han-reproducido_26784
Pirex. (2022). Physcomitrella.jpg. [Imagen]. Wikimedia Commons.
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Physcomitrella.jpg&oldid=661153264
Rensing, S.A., Goffinet, B., Meyberg, R., Wu, S.Z., Bezanilla, M. (2020). The Moss Physcomitrium (Physcomitrella) patens: A Model Organism for Non-Seed Plants. Plant Cell., 32(5):1361-1376.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7203925/
Vargas Reátegui, S. (2025, 20 de noviembre). Vacío, radiación y temperaturas extremas: este musgo resistió nueve meses en el espacio sin protección y regresó vivo a la Tierra. El País.
https://elpais.com/ciencia/2025-11-20/vacio-radiacion-y-temperaturas-extremas-este-musgo-resistio-nueve-meses-en-el-espacio-sin-proteccion-y-regreso-vivo-a-la-tierra.html
Felipe Chavarro
Copy editor
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