2025-12-12
Predicen con alta precisión quiénes responderán a la quimioterapia en cáncer de mama
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres y una de las principales causas de muerte por esta enfermedad en el mundo. Según las estimaciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan), este representa cerca del 13 % de todos los casos nuevos de cáncer diagnosticados globalmente, con 2.300.000 de nuevos diagnósticos en 2022. En América Latina y el Caribe se notificaron más de 220.000 casos nuevos y cerca de 60.000 muertes por esta causa.
En Colombia, datos de la Cuenta de Alto Costo muestran que hasta abril de 2025 se habían diagnosticado más de 125.000 mujeres con cáncer invasivo, y la detección temprana alcanza el 52 % de los casos. Entre 2015 y 2023 el número total de mujeres que viven con esta enfermedad aumentó en un 8 %.
Aunque la quimioterapia neoadyuvante –es decir la que se administra antes de la cirugía– busca reducir el tamaño del tumor y facilitar una intervención menos invasiva, solo el 20 % de las pacientes obtienen una respuesta completa.
“Eso significa que la mayoría afronta largos meses de quimioterapia, efectos secundarios severos y ningún beneficio real”, afirma la bióloga y microbióloga Hedda Michelle Guevara Nieto, doctora en Oncología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien se propuso responder una pregunta directa y urgente sobre cómo saber antes de iniciar el tratamiento quiénes realmente se beneficiarán.
En el Instituto Nacional de Cancerología (INC), la investigadora desarrolló un estudio exhaustivo con mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en estadios II y III, es decir cuando el tumor aún se encuentra en la mama y los ganglios cercanos, pero no ha hecho metástasis. Para ello analizó muestras de 444 pacientes tratadas entre 2013 y 2021, todas atendidas en el Instituto; seleccionó personalmente los casos; obtuvo el consentimiento informado, y trabajó junto con el equipo de patología para recuperar las muestras mejor conservadas del tejido tumoral.
A partir de esas biopsias, extrajo ADN y ARN para secuenciarlos. El primero contiene las instrucciones básicas que determinan cómo funciona cada célula del cuerpo, y el segundo traduce esa información para que las células produzcan las proteínas necesarias. Como en ese momento Colombia aún no contaba con tecnología de secuenciación de nueva generación, la investigadora realizó una pasantía en la Universidad Estatal de Luisiana (Estados Unidos), en donde preparó las librerías genómicas y ejecutó la secuenciación.
Con los datos en la mano, aplicó análisis bioinformáticos para identificar genes expresados al alza o a la baja antes y después del tratamiento, comparando las pacientes que respondían frente a las que no. Este tipo de análisis combina herramientas de biología y computación para revisar miles de datos genéticos al mismo tiempo y descubrir patrones invisibles a simple vista.
A partir de ello estructuró su trabajo en tres ejes. El primero, la resistencia innata, alude a los tumores que desde el inicio ya presentan características que los hacen menos sensibles a la quimioterapia. El segundo, la resistencia adquirida, se refiere a los cambios que el cáncer desarrolla durante el tratamiento para adaptarse y sobrevivir. Y el tercero, la ascendencia genética, aborda cómo la herencia biológica de cada paciente —su mezcla de linajes europeos, amerindios o africanos— puede influir en la manera en que su organismo responde al tratamiento, un aspecto aún poco estudiado en la población colombiana.
Genes que predicen y protegen
Los resultados revelaron que el gen APOD actúa como un “semáforo biológico”, o sea que cuando se expresa en niveles bajos, el pronóstico es favorable, mientras que cuando está elevado, el tumor muestra señales de resistencia. Su comportamiento fue validado en 85 muestras adicionales alcanzando un 90 % de precisión predictiva.
Otros dos genes —FOS y NR4A1— mostraron incrementos posteriores a la quimioterapia en pacientes que no respondieron, lo que sugiere que participan en la resistencia adaptativa del tumor. “Estos marcadores permitirían que en el futuro el oncólogo sepa desde el principio si la quimioterapia funcionará o si se debe buscar otra alternativa”, señala la oncóloga.
Con respecto a la influencia de la ascendencia genética, el estudio mostró que las pacientes con mayor proporción de ascendencia africana tendieron a presentar tumores más agresivos y de peor respuesta a la quimioterapia, un hallazgo que coincide con lo reportado internacionalmente para el subtipo triple negativo.
“En Colombia la mayoría de nuestras pacientes tienen ascendencia europea y amerindia, pero necesitamos ampliar el estudio a poblaciones de las costas para comprender mejor el impacto de la herencia africana. Reconocer esa diversidad genética es necesaria para avanzar hacia tratamientos verdaderamente personalizados”, indica.
Más allá de la técnica, este trabajo impulsa una transformación en la atención oncológica, al proponer dejar atrás los tratamientos de “talla única” y avanzar hacia una medicina personalizada que responda a las particularidades de cada mujer colombiana.
En ese sentido, la experta explica que el cáncer no se desarrolla en aislamiento. El microambiente tumoral, es decir, el entorno donde crece el tumor, incluye vasos sanguíneos, células del sistema inmune, fibroblastos que dan soporte a los tejidos, moléculas de señalización y una matriz extracelular que permite la unión entre células. Todo ese conjunto interactúa constantemente con el tumor y puede influir en su crecimiento o en su capacidad de resistir los tratamientos.
“El microambiente tumoral, el sistema inmune y la genética de cada paciente interactúan todo el tiempo. Entender esas conexiones nos ayudará a evitar terapias que no funcionen y a reducir los efectos adversos”, señala.
Con el respaldo del INC y de la UNAL, la doctora Guevara-Nieto validó sus resultados en bases de datos internacionales y los presentó en eventos de relevancia científica como la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR) y la Asociación Europea para la Investigación del Cáncer (EACR). También participó en cursos en el Instituto Curie (Francia) y estableció una colaboración con el Instituto Karolinska (Suecia), orientada a integrar inteligencia artificial y patología digital para analizar conjuntamente imágenes histológicas y datos genómicos con el fin de desarrollar modelos predictivos más precisos y adaptados a la población latinoamericana.
Un trabajo conjunto y resiliente
El proyecto fue dirigido por las profesoras Alba Lucía Cómbita y Liliana López Kleine, quienes aportaron orientación en biomarcadores, análisis bioinformático y validación experimental. “Fueron guías fundamentales, este trabajo no habría sido posible sin ellas y sin el apoyo del Instituto Nacional de Cancerología y de la Universidad Nacional de Colombia”, reconoce la doctora Guevara-Nieto.
La investigación consolida una evidencia fundamental para el país al demostrar que es posible anticipar la respuesta al tratamiento en cáncer de mama mediante el estudio del comportamiento de los genes. Sus resultados fortalecen la capacidad científica nacional para desarrollar terapias más efectivas y seguras, y sientan las bases de una medicina personalizada adaptada a la diversidad genética de las mujeres colombianas.
El trabajo de la doctora Guevara-Nieto obtuvo el segundo lugar en el concurso “Tesis en 3 Minutos” (3MT) de la UNAL, por su capacidad para traducir ciencia compleja en un lenguaje claro y humano.
Más información sobre esta investigación en:
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0334335
https://www.researchgate.net/publication/361320715_Abstract_1255_Identification_of_predictive_biomarkers_for_neoadjuvant_chemotherapy_response_in_invasive_breast_cancer_Latino_patients
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