
Imagen. / Universidad de la Costa
2022-05-09
La incidencia del carbono negro como contaminante atmosférico
Este ha sido el caso de la profesora del Departamento de Civil y Ambiental de la Universidad de la Costa Erika Blanco Donado, quien realizó la investigación que tituló ‘Source identification and global implications of black carbon’ y que -según cuenta- hizo parte de una investigación macro que abordó el estudio del comportamiento de otros contaminantes atmosféricos como el material particulado y su caracterización físico-química y el carbono negro.
En el caso de su estudio, que responde a la línea de investigación que eligió en el transcurso de su maestría en Desarrollo Sostenible, establece que su enfoque fue realizar unos monitoreos móviles y fijos para saber cuánto era la variabilidad del BC en Barranquilla y las fuentes que contribuyen a dicha variabilidad.
“Este contaminante constituye entre un 10% o un 20% del material particulado fino, y fue interesante abordarlo porque es un trazador de combustión, es decir, se produce en medio de una combustión incompleta de biocombustible, biomasa y de combustibles fósiles (…) El estudio nos permitió identificar los niveles significativos del BC en la zona y saber cuál era su contribución así como el poder establecer las medidas para su debido control”.
En la realización del proyecto dice que fue vital la revisión bibliográfica -que hizo junto con dos estudiantes de un semillero de investigación- y la elección de la metodología que se implementaría. Luego salieron al campo y tomaron dos muestreos: uno fijo y otro móvil.
“En el ejercicio del muestreo móvil salimos a hacer un recorrido en las diferentes vías de la ciudad, los martes o los jueves, a partir de las 2:00 p.m. Para optimizar el recorrido lo que hicimos fue tomar una zona mixta, es decir, partíamos desde la UniCosta, tomábamos la Vía 40 subiendo y pasábamos por la empresa Argos. Llegamos, incluso, hasta el Centro”.
En el trayecto -manifiesta- portaron equipos como un GPS y un microaetalómetro para medir la concentración del BC, llevando la manguera a 1.5 metros de la superficie para evitar la autocontaminación por los vehículos. Añade que se movilizaron en un vehículo particular, haciendo un total de 13 recorridos en la ciudad. Adicionalmente hicieron el mismo proceso los domingos para analizar la fluctuación entre los días hábiles y los no hábiles.
La investigadora Blanco señala que en esa actividad detectaron que las principales fuentes de emisión del BC en la capital atlanticense eran: combustibles fósiles, que respondían al tráfico vehicular en su mayor porcentaje; y el que se generaba por quema de biomasa. Los datos recolectados -además- fueron representados en unos mapas, indicando en color rojo la concentración más elevada y el tono verde, la concentración menos elevada. En ese proceso identificaron que los puntos con mayor concentración estaban ubicados en la Calle 30, donde hay mayor congestión vehicular, debido a la infraestructura física de la ciudad.
El monitoreo fijo lo llevaron a cabo durante dos meses en intervalos de medición de cada 1 minuto, tiempo en el que la representación del BC era de aproximadamente 1.03 microgramos sobre 1 metro cúbico. El equipo utilizado en este muestreo fue el de un aetalómetro (AE33) que estaba acoplado con un secador, lo que disminuía la humedad de la masa de aire antes de que ingresara al equipo para garantizar una medición óptima. “A raíz de todo lo anterior se obtuvo un ponderado, predominando así el tráfico vehicular”.
También, asegura, hicieron algunas mediciones de forma directa a algunos vehículos y a quemas de biomasa para poder establecer cuál era el Exponente de Ångström de Absorción (AAE) en la ciudad con los vehículos y los procesos de quema, “detectando un panorama que requiere de muchas más investigaciones”.
Hallazgos
Blanco explica que teniendo en cuenta que en Barranquilla en ciertos momentos del año se presenta una contribución alta de quema de biomasa se esperaría encontrar picos elevados en las concentraciones del contaminante, sin embargo, esta idea se desvirtuó en las mediciones que realizaron.
“Los días en los que se establecía que el exponente sugería que era por quema de biomasa las concentraciones eran menores. Entonces, buscando solucionar algunos interrogantes nos dimos cuenta que los casos de quema de biomasa son intermitentes y, por ende, en los resultados no se hallarían picos de concentración en todo el año”.
Otro de los resultados fue que si se trabajaba con una fuente de combustible fósil, el exponente iba a ser de 0.9 y si era por quema de biomasa, el exponente arrojaría un total de 1.88, “resultado que al ser comparado con la literatura estaba dentro del rango”.
Además -dice- detectaron que aunque el exponente de absorción indicaba que era por quema y la concentración era menor, era muy probable que esa contribución de las quemas no fuera solo local, sino también regional. Reitera que este estudio -cuyos resultados se dieron gracias a la cooperación entre el Establecimiento Público Ambiental Barranquilla Verde y la Universidad de la Costa- se gestó con la finalidad de construir una línea base y de conocer cómo se comportaba e interactuaba el contaminante.
“Puedo afirmar que los resultados de la investigación son de vital importancia para la toma de decisiones y para mejorar y establecer medidas que contrarresten la problemática (…) La ventaja de este contaminante es que su tiempo de permanencia en la atmósfera es corta, así que si se deja de emitir BC, al cabo de unas horas o días se disminuye su concentración y, a su vez, se empiezan a ver cambios”.
Blanco establece que se encuentra llevando a cabo la continuidad de esta investigación con el apoyo de un estudiante de maestría y su semillero de investigación. La hipótesis que pretenden comprobar es la contribución de quemas regionales del carbono negro en la ciudad de Barranquilla, identificando el porcentaje que está incidiendo, así como la afectación directa en la salud de las personas.
Referencia: Source identification and global implications of black carbon
DOI: https://doi.org/10.1016/J.GSF.2021.101149

Universidad de la Costa
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