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Imagen. / Unsplash

2024-07-10

La ciencia de la música y el impacto en nuestras emociones


Cada día, nuestros oídos se preparan para escuchar los sonidos que acompañan nuestras rutinas diarias. Desde noticias y pódcast hasta la voz de algún conocido, aquellos ruidos familiares, despojados de su significado, rara vez nos inspiran o nos emocionan al borde de las lágrimas. Sin embargo, la música tiene el poder de transformar nuestros sentidos. Paul Valéry mencionaba que la música tiene la capacidad de transformar el ruido en un mundo de sonidos y crear un arte. Quizá por ello, cuando conducimos y escuchamos una melodía conocida, nuestra mente se desconecta y presta total atención a los acordes.

Escuchar una canción puede ser una experiencia profundamente personal, que involucra preferencias y emociones. Y en la medida en que se caracteriza por ese factor de identidad individual, también es importante considerar la fuerza que tiene colectivamente. En ese sentido, los elementos universales que se comparten cuando se escucha música y su naturaleza orientaron a cuatro investigadores de la Universidad de Duke: Alan Cowen, Xia Fang, Disa Sauter y Dacher Keltner, a analizar lo que nos hace sentir la música.

Con 2168 muestras de música en los Estados Unidos y China, los participantes informaron sobre algún sentimiento específico o características generales que les provocaron las muestras. El resultado final de la investigación fue el descubrimiento de trece tipos distintos de experiencia subjetiva asociada con la música en ambas culturas. Estos hallazgos se pueden visualizar en un mapa interactivo que revela la amplitud y dimensión de las distintas experiencias musicales. 

Imagen / Visualización de la estructura de 13 dimensiones (Cowen et al., 2020) 

Aunque probablemente parezca evidente que la música puede evocar emociones y transformarlas, hasta el día de hoy no está claro por qué. ¿Por qué la música no se siente como escuchar sonidos de habla, o llamadas de animales, o el sonido de la ciudad en hora pico?, ¿por qué la música es agradable de escuchar?, ¿por qué la música cuenta con una industria multimillonaria?, y ¿en qué medida estos procesos son consistentes o variables entre los grupos culturales? 

Para intentar responder estas preguntas, resulta útil analizar la percepción que tenemos con otras experiencias, como los signos visuales. Ver una obra de arte o una escena también puede evocar emociones e involucrarnos. Traducimos esa emocionalidad a partir de conceptos como "alegría", "asombro" o "enojo". Sin embargo, la música puede evocar una gama emocional más variada y completa. Por ello, los investigadores del estudio deciden crear un espacio semántico que involucra conceptualización, dimensionalidad y distribución. 

La conceptualización se aborda a partir de la pregunta sobre si los sentimientos particulares (por ejemplo, "triste") constituyen la base de la experiencia, o si estos sentimientos se construyen a partir de características afectivas más generales como la valencia hedónica (agradable vs. desagradable) y la excitación. Dimensionalidad se entiende como la variedad de sentimientos en respuesta a la música y su dependencia de un contexto particular o uno más general, en términos culturales. Por último, en la distribución se tiene en cuenta cómo se distribuyen los sentimientos que evoca la música, y si estos son grupos discretos de estados o pueden combinarse entre sí.

Con enfoques cuantitativos y conceptuales, la investigación tomó los juicios realizados por los participantes, los cuales se hicieron en términos de qué categoría de experiencia subjetiva, de una lista de 28 categorías y 11 escalas, fue evocada. Aplicando técnicas de inferencia estadística a gran escala, se comparó la preservación del reconocimiento de 28 categorías y 11 escalas de afecto en dos culturas diferentes. Se modeló el espacio latente que capturó la varianza compartida en los juicios entre culturas y finalmente se interrogaron los límites entre las 13 categorías que se encontró que subyacen a este espacio latente. Las dimensiones pueden interpretarse como 13 variedades distintas de experiencia subjetiva: "divertida", "molesta", "ansiosa/tensa", "hermosa", "tranquila/relajante/serena", "soñadora", "energizante/animada", "erótica/deseosa", "indignada/desafiante", "alegre/feliz", "triste/deprimente", "aterradora/temerosa" y "triunfante/heroica".

Imagen / Trece sentimientos distintos asociados con la música que se conservan en todas las culturas (Cowen et al., 2020) 

Un dato interesante es que el análisis de la música que evoca cada dimensión parece señalar bases acústicas distintivas. Por ejemplo, la música “indignada/desafiante” tiende a involucrar un timbre “similar a un gruñido”. Los resultados sugieren que las categorías de experiencia subjetiva como “diversión” y “deseo” pueden estar más directamente asociadas con la música, mientras que los juicios de características afectivas más amplias pueden inferirse de una manera más específica de la cultura a partir de estas categorías. 

Asimismo, se evidencia que los sentimientos asociados con la música no se caracterizan por grupos de estados, sino por gradientes suaves entre categorías de experiencia subjetiva. La música ocupa gradientes de "diversión" a "alegría", "tristeza" a "calma" y "miedo" a "tensión" a "triunfo". 

Estos hallazgos pueden orientar investigaciones que abarcan desde la etiología de los trastornos afectivos hasta la base neurológica de la emoción. Las respuestas a estas preguntas no solo iluminan la naturaleza de cómo la música provoca experiencias subjetivas, sino que también pueden informar afirmaciones sobre cómo el cerebro representa nuestros sentimientos y cómo los bebés aprenden a reconocer sentimientos en sí mismos y en los demás. Comprender la variedad de sentimientos asociados con la música puede ser particularmente útil para los estudios de las representaciones fisiológicas y neuronales de distintas experiencias subjetivas y de la literatura emergente de neuroestética. 


Laura Valentina González Pardo

Editorial Assistant
Virtualpro

laura.gonzalez@ingco.co


Referencias: 

Cowen, A. S., Fang, X., Sauter, D., y Keltner, D. (2020). What music makes us feel: At least 13 dimensions organize subjective experiences associated with music across different cultures. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117(4), 1924-1934.
https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1910704117

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