
© Fernando Diaz/ Corpoboyacá
2021-10-04
Inauguran sala cuna para frailejones en área protegida de Boyacá
De cada 100 semillas de frailejón que el equipo de Parques Nacionales Naturales intenta reproducir en el Santuario de Fauna y Flora Guanentá Alto Río Fonce, germinan entre tres y siete, dependiendo de la especie. Y de ellas, dice Fabio Muñoz, jefe de esa área protegida, solo la mitad logran sobrevivir y ser sembradas en campo.
“Si comparamos la reproducción de especies de alta montaña como estas, con las de tierras bajas, la diferencia en tiempo es abismal: nosotros tenemos frailejones de más de 3 años que no superan los 10 centímetros, mientras que lo que siembres en lugares cálidos puede crecer mucho más que eso en cuestión de tres meses”, explica , y añade que, precisamente por la dificultad de la propagación de estas especies, es indispensable el trabajo que él y su equipo han hecho durante los últimos siete años.
Ese trabajo, que ha consistido en la conformación de un vivero que pueda apoyar procesos de restauración en los ecosistemas de páramo en Guanentá y otras áreas protegidas de Boyacá, ha sido un proceso de ensayo y error, pero hoy está tomando otras dimensiones gracias al apoyo de Corpoboyacá y WWF Colombia, que se unieron a Parques Nacionales para potenciar lo que Muñoz y varios guardaparques han logrado.
Sobre esto, Hugo Díaz, funcionario de Corpoboyacá, explica que “en el marco del proyecto Boyacá Reverdece que la Corporación tiene, se ha planteado la necesidad de fortalecer los viveros, teniendo en cuenta que para cumplir la meta de sembrar más de 300 mil árboles en el departamento se requiere material vegetal. Los viveros no solo abren una puerta para la recuperación ecológica, sino también para articular organizaciones y comunidades”.
Con esto está de acuerdo Carlos Mauricio Herrera, especialista en Áreas Protegidas y estrategias de conservación en WWF Colombia, quien destaca que el mejoramiento del vivero, que incluye una ampliación y la instalación de 24 naves de germinación para incrementar la reproducción de individuos, se debe a los esfuerzos interinstitucionales.
“El Santuario ha venido desarrollando actividades muy interesantes de sensibilización con las comunidades (de las veredas El Carmen y Avendaños de Duitama) con respecto a la necesidad de recuperar su ambiente, su naturaleza e incluso sus elementos culturales a través de procesos de restauración. Estamos apoyando esta iniciativa con recursos del proyecto GEF/SINAP (ejecutado por WWF Colombia) en un plan de trabajo con la Corporación, y una de las cosas que buscamos es que se pueda seguir acompañando a las comunidades con acciones pedagógicas ambientales”.
“Más que vivero, un aula abierta”
Julio Correa, uno de los cuatro fundadores de la Reserva Natural de la Sociedad Civil Las Lagunas Encantadas, que colinda con el área protegida, define el vivero como un aula abierta. Es por eso que junto a sus tres socios se ha encargado de divulgar entre los visitantes de la reserva —como grupos de colegios y universidades— qué es lo que se hace en esta sala cuna para garantizar la propagación de algunos arbustos y árboles, como el Polylepis quadrijuga, conocido como coloradito, y más de 20 especies de frailejones, entre ellas el Espeletia chontalesis, un endémico —que solo se da allí— del Santuario que solo cuenta con 61 individuos distribuidos a lo largo de 12 km.
“Este lugar se ha vuelto un sitio de encuentro y de interacción para la comunidad. Tiene una visión social, cultural y educativa. Allí no solo se da la reproducción vegetal, sino que se ha convertido en un aula ambiental abierta. Nosotros hemos llevado gente para que conozca el proceso del páramo y cómo se reproducen los frailejones. Para nosotros es una escuela donde se aprende haciendo. Dentro de esta educación y sensibilización ambiental, Fabio Muñoz y su equipo nos han compartido sus aprendizajes, enseñanzas y conocimiento”.
Sobre esto, Muñoz añade que hoy, junto a WWF Colombia y Corpoboyacá, “la idea es empezar a traer personas que quieran aprender del ejercicio y quieran trabajar en proyectos similares en distintas zonas del departamento y en el país. Eso podría ayudarnos a consolidar la Escuela de Formación para la Conservación del Páramo, un sueño que tenemos en Guanentá”.
Ese sueño es especialmente relevante si se tiene en cuenta que, según Corpoboyacá, el departamento tiene un reto muy grande en cuanto a los procesos de restauración en los páramos, pues hay 537 mil hectáreas que han estado sometidas a fuertes presiones y que podrían protegerse y restaurarse junto a las comunidades en procesos como la recolección de semillas y la siembra.
Según Muñoz, ya se está trabajando para tener material vegetal suficiente para hacer ensayos en restauración, recuperación de zonas degradadas o recuperación de alguna especie en particular. Al mismo tiempo, se han hecho entregas de árboles como el coloradito a campesinos que quieren restaurar sus terrenos en zonas vecinas al Santuario.
“Estamos en una zona limítrofe con el departamento de Santander, pero aquí, más que hablar de límites y jurisdicciones, hay que hablar de ecosistemas. Queremos que este ejercicio sea un ejemplo para las áreas protegidas del nororiente colombiano”.
Hoy, durante la inauguración de este vivero, Herman Amaya, director de Corpoboyacá, manifestó que “la articulación interinstitucional con Parques Nacionales Naturales y WWF Colombia, hoy nos permite tenerles buenas noticias a los boyacenses. El proceso de fortalecimiento del vivero de alta montaña permitirá la producción de material vegetal nativo para ecosistemas de páramo y de bosque alto andino. Con estas alianzas logramos avanzar en acciones de restauración ecológica y de crecimiento vegetal en áreas protegidas y ecosistemas estratégicos”.
WWF y el proyecto GEF/SINAP
Actualmente, WWF es la agencia ejecutora del GEF-SINAP, un proyecto que tiene como objetivo fortalecer las herramientas de planificación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, además de mejorar su manejo y sostenibilidad a largo plazo.

WWF
WWF es la principal organización de conservación global, con presencia en más de 100 países y que cuenta con el apoyo de más de 5 millones de socios. Las acciones de WWF están enfocadas en seis grandes objetivos: especies, bosques, océanos, agua dulce, alimentación, clima y energía. WWF tiene además tres líneas de acción transversales: gobernanza política y social, finanzas y mercados.