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Machetornis rixosa flavigularis, Colombia. / Wikimedia Commons

2020-10-04

Este año, el festival de aves más antiguo de Colombia será virtual


Enmascaradas y coloridas; grandes o muy pequeñas; de picos largos, cortos o curvados; con alas de plumas majestuosas o discretas y de cantos particulares. Así son las aves del piedemonte andino costero de Nariño, un territorio ubicado en la subcuenca del río Güiza, porción colombiana de la cuenca binacional del río Mira, compartida por Ecuador y Colombia.

Este territorio es uno de los 26 “puntos calientes” (o hotspots) de riqueza biológica en el Planeta. Solo en nuestro lado de la frontera se encuentra el 32,3% de la avifauna colombiana. De ahí que, desde hace varios años, esta riqueza sinigual se venga celebrando a través del Festival de Aves del Piedemonte Andino Costero Nariñense, realizado en los municipios de Barbacoas y Ricaurte (Nariño), y que, este año, debido a la pandemia, tendrá su décimo séptima versión este 9 y 10 de octubre de manera virtual.

El festival es organizado por las reservas naturales La Planada, El Bosque, Río Ñambí y FELCA, Los Tirapuentes y su Fundación Gelti, y la Reserva Natural Indígena Awá “PIMAN” La Nutria, del Resguardo Indígena Awa El Gran Sábalo. Además, cuenta con el apoyo de WWF-Colombia y de la Fundación Altrópico, de Ecuador.

“Solo en la cuenca del río Güiza, donde se ubica esta región, existen 617 especies de aves. Sin embargo, las diversas actividades humanas y el cambio climático amenazan sus ecosistemas y especies”, explicó Cristian Flórez Pai, director de la Fundación Ecológica Los Colibríes de Altaquer (FELCA) y de la Reserva Natural Río Ñambí, uno de los organizadores del evento.

Un festival que ha inspirado a otros

Creado en 1993, este es el festival de aves más antiguo del país y ha inspirado muchos otros de estos eventos en Colombia y Ecuador. Sus primeras diez versiones se realizaron hasta que el conflicto armado en la región obligó a muchos habitantes a abandonar el territorio. Sin embargo, en 2013, cuando las condiciones de orden público lo permitieron, y se contó con el apoyo de aliados estratégicos como WWF Colombia y la Fundación Altrópico, se retomó. Desde entonces, se realiza cada año.

Con este evento y el creciente interés por el aviturismo en el piedemonte costero nariñense a nivel nacional e internacional, la región le apuesta a cautivar cada vez a más personas que se interesen y apoyen esta actividad, demostrando que la conservación es posible y que funciona como alternativa económica para el desarrollo y bienestar local.

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“Este festival es una iniciativa liderada por organizaciones locales, que hace parte de sus estrategias de conservación y desarrollo sostenible; el evento promueve el conocimiento de la diversa y muy particular riqueza de aves de esta región, y su relación con el territorio y la cultura de quienes lo habitan; así, fortalece las iniciativas de turismo de naturaleza como alternativa de desarrollo sostenible, acciones que apoyamos desde WWF junto con otros aliados y colaboradores”, dijo Luis Fernando Gómez, coordinador para la Región del Pacífico de WWF Colombia.

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Imagen WWF

WWF

WWF es la principal organización de conservación global, con presencia en más de 100 países y que cuenta con el apoyo de más de 5 millones de socios. Las acciones de WWF están enfocadas en seis grandes objetivos: especies, bosques, océanos, agua dulce, alimentación, clima y energía. WWF tiene además tres líneas de acción transversales: gobernanza política y social, finanzas y mercados.

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