
Imagen / El cielo de Halloween es un recordatorio de que la humanidad continúa observando el firmamento con la misma mezcla de curiosidad y respeto que tenían los antiguos. © Toby Ord.
2025-10-31
Entre las sombras y las estrellas: la conexión astronómica del Halloween
De la noche de Samhain al Halloween moderno: un origen cósmico
Aunque en la actualidad Halloween se asocia con disfraces, calabazas y relatos de terror, sus raíces se hunden en un pasado mucho más antiguo, marcado por la relación entre los seres humanos y el cielo nocturno. El origen de esta festividad se remonta a la celebración celta del Samhain, una festividad agrícola que tenía lugar al final del verano y que simbolizaba la transición hacia la temporada oscura del año. Para los pueblos celtas, el 31 de octubre representaba un punto intermedio entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, un momento en que la luz del Sol comenzaba a disminuir y las noches se alargaban. En este sentido, Samhain no solo era una fiesta espiritual, sino también un evento profundamente astronómico: una conmemoración del cambio de ciclo celeste y del avance del calendario solar.
En las culturas agrícolas de la Europa precristiana, la observación de los astros servía como una guía para la vida cotidiana. Los celtas, como otros pueblos antiguos, empleaban el movimiento del Sol y las fases de la Luna para marcar los tiempos de cosecha y de descanso. El final de octubre coincidía con un cambio perceptible en el firmamento: la constelación de Orión comenzaba a ser visible en las noches del hemisferio norte, mientras que la Vía Láctea aparecía más brillante y extendida en el cielo invernal. Este espectáculo estelar reforzaba la idea de un umbral entre dos mundos: el de la luz y el de la oscuridad, el de los vivos y el de los muertos.
Cuando el cristianismo se expandió por Europa, esta festividad fue adaptada como el Día de Todos los Santos o All Hallows´ Eve, del cual deriva el nombre “Halloween”. Sin embargo, la esencia astronómica del momento permaneció: el ciclo solar, la orientación de las constelaciones y la creciente oscuridad de los días seguían definiendo el carácter místico de la fecha. El vínculo entre la observación del cielo y la concepción simbólica de la muerte y la renovación se mantuvo como una herencia cultural que sobrevivió hasta nuestros días, aunque ahora disfrazada entre calabazas talladas y luces artificiales.
Cielos de octubre: los fenómenos astronómicos del Halloween
Cada año, la noche de Halloween coincide con un conjunto de fenómenos celestes que reafirman su conexión con la astronomía. Octubre y comienzos de noviembre suelen ofrecer algunos de los espectáculos más notables del cielo nocturno. Uno de ellos es la lluvia de meteoros Táuridas, cuyos destellos pueden observarse durante los últimos días del mes. Estas partículas, procedentes del cometa Encke, cruzan la atmósfera terrestre y producen trazos luminosos que, desde tiempos antiguos, fueron interpretados como señales sobrenaturales. En las culturas ancestrales, tales luces fugaces reforzaban la idea de que el velo entre el mundo terrenal y el espiritual se volvía más delgado durante estas fechas.
En años recientes, otros eventos astronómicos han coincidido con Halloween, otorgándole un nuevo sentido simbólico. En 2015, por ejemplo, el asteroide 2015 TB145, apodado “el cometa de Halloween” por su forma irregular que asemeja una calavera y su paso cercano a la Tierra el 31 de octubre, capturó la atención del mundo científico. Su superficie oscura y su trayectoria inusual recordaron al público que, más allá de la estética del miedo, el universo ofrece misterios reales que desafían la comprensión humana. En 2025, la aparición del cometa Lemmon (C/2023 A3) promete un nuevo espectáculo: su paso, visible a finales de octubre, se considera un evento que no se repetirá en miles de años. Su coincidencia con la temporada de Halloween no deja de tener un matiz poético, al unir la temporalidad humana con los vastos ciclos cósmicos.

Además, octubre es un mes privilegiado para la observación planetaria. En los días cercanos al 31, los planetas Júpiter y Saturno dominan el cielo nocturno, mientras que la Luna, en su fase menguante o llena, ofrece un escenario ideal para los aficionados a la astronomía. Muchos planetarios, como el de Bogotá, aprovechan esta fecha para promover actividades educativas que vinculan la ciencia con la cultura. En esas jornadas, se destaca la coincidencia entre el Halloween festivo y el Día de la Materia Oscura, celebrado el 31 de octubre para conmemorar los esfuerzos científicos por desentrañar una de las mayores incógnitas del cosmos. Esta efeméride contemporánea establece un puente entre el simbolismo de la oscuridad —asociado tradicionalmente con lo desconocido y lo temible— y la exploración científica del universo invisible que compone la mayor parte de su masa.
Así, el cielo de Halloween no solo se convierte en un lienzo para el asombro estético, sino también en un recordatorio de que la humanidad continúa observando el firmamento con la misma mezcla de curiosidad y respeto que tenían los antiguos. Cada estrella visible y cada cometa pasajero evocan la idea de un cosmos en perpetuo cambio, cuya vastedad invita tanto al miedo como a la reflexión.
Entre la superstición y la ciencia: el legado astronómico de una noche simbólica
La relación entre Halloween y la astronomía revela la manera en que las culturas han interpretado los ciclos del universo para dar sentido a la vida y a la muerte. En su origen, la noche del 31 de octubre no era un momento de temor irracional, sino de observación y respeto hacia las fuerzas naturales que marcaban el paso del tiempo. Las estrellas y los planetas servían como indicadores del destino y como guías para las cosechas, mientras que las sombras crecientes del otoño representaban un recordatorio del poder de la naturaleza sobre la existencia humana.
Con el paso de los siglos, el carácter científico de estas observaciones se transformó en un lenguaje simbólico y religioso. El miedo a la oscuridad se mezcló con la fascinación por lo desconocido, y el cielo nocturno pasó de ser un calendario natural a convertirse en un escenario de mitos y leyendas. Sin embargo, en la actualidad, Halloween ofrece una oportunidad para reconciliar ambas perspectivas: la ancestral y la científica. La astronomía moderna, lejos de eliminar el misterio, lo amplía, mostrando que la oscuridad que temían los antiguos no era un vacío, sino un espacio lleno de materia y energía invisibles, cuya comprensión sigue siendo uno de los mayores desafíos del pensamiento humano.
De este modo, celebrar Halloween desde una mirada astronómica implica recuperar su dimensión más profunda. Las velas que iluminan las calabazas pueden verse como un eco simbólico de las estrellas que brillan en la noche; los disfraces y las sombras, como una metáfora del contraste entre luz y oscuridad que estructura tanto la experiencia humana como el cosmos mismo. La ciencia y la tradición convergen en una fecha que, aunque asociada al terror, está en realidad profundamente conectada con la observación racional del universo.
Hoy, cuando el cometa Lemmon recorra los cielos y los niños salgan a buscar dulces bajo la luz de la Luna, se repetirá, de algún modo, el gesto de los antiguos observadores del Samhain: mirar hacia arriba para encontrar significado en el movimiento de los astros. Halloween, entonces, no es solo una festividad de máscaras, sino una celebración del vínculo milenario entre los seres humanos y el cielo. En su aparente oscuridad se esconde una invitación a la contemplación científica y poética del universo, recordándonos que cada noche de brujas es también una noche de estrellas.
Referencias
Alarcón, G. (2008, 31 de octubre). Halloween fue analizado por la iglesia, la astronomía y la astrología. Radio Santa Fe.
https://www.radiosantafe.com/2008/10/31/halloween-fue-analizado-por-la-iglesia-la-astronomia-y-la-astrologia/
BBC News Mundo. (2024, 31 de octubre). Halloween: cuál es el origen de la centenaria tradición de la “noche de brujas”.
https://www.bbc.com/mundo/articles/cx94978jrydo
Ingrassia, V. (2024, 31 de octubre). En pleno Halloween, la astronomía festeja el Día de la Materia Oscura. Infobae.
https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2024/10/31/en-pleno-halloween-la-astronomia-festeja-el-dia-de-la-materia-oscura/
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Ord, T. (2025). Jack-o´-Lantern 2003-10-31.jpg. Wikimedia Commons.
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Jack-o%27-Lantern_2003-10-31.jpg&oldid=1005427514
StarWalk. (2025, 24 de octubre). Observando las estrellas bajo el cielo nocturno de Halloween: descubre maravillas celestiales espeluznantes.
https://starwalk.space/es/news/halloween-night-sky
Felipe Chavarro
Copy editor
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flpchavarro@gmail.com

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