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2025-07-16
El «factor miedo», principal obstáculo para el despliegue de la economía circular
Aunque un 68% de los consumidores a nivel mundial declara estar motivado por el deseo de proteger el medio ambiente al adoptar prácticas como reutilizar, reparar o reciclar, un importante «factor miedo» continúa obstaculizando la compra de productos reacondicionados, según revela el estudio global ´The Tipping Point: Building Trust in the Circularity Economy´, elaborado por BSI en colaboración con el Cambridge Institute for Sustainability Leadership (CISL).
El informe identifica tres preocupaciones clave que limitan el avance de la economía circular entre los consumidores: la falta de confianza en la calidad (56%), la seguridad (51%) y la fiabilidad (49%) de los productos circulares. Estas percepciones actúan como barreras para dejar atrás el modelo lineal de consumo, aún dominante, basado en comprar, usar y desechar.
Percepción y realidad: una brecha que persiste
Aunque el 76% de los encuestados reconoce que la circularidad influye en sus decisiones de compra, y un 53% se considera «adoptador temprano» de comportamientos circulares (como reutilizar envases o comprar productos de segunda mano), la realidad es otra: solo el 33% estaría dispuesto a adquirir tecnología usada y apenas el 31% optaría por alimentos en envases reciclados frente a los convencionales.
Incluso en categorías con un impacto ambiental significativo, el compromiso sigue siendo bajo: únicamente el 29% compraría muebles de segunda mano, el 25% aceptaría adquirir frutas o verduras con imperfecciones estéticas, y solo el 22% se plantearía comprar una bicicleta o patinete usados.
La confianza, elemento clave para avanzar
Además de las dudas sobre la calidad, el estudio señala que un 32% de los consumidores no confía en las afirmaciones medioambientales de las marcas. No obstante, un 59% afirma que la existencia de etiquetas reconocidas que avalen dichas afirmaciones contribuiría a aumentar su confianza en los productos circulares.
Susan Taylor Martin, CEO de BSI, subraya que “la economía circular representa una gran oportunidad para proteger los recursos naturales y generar beneficios económicos. Sin embargo, la confianza es todavía una barrera crítica. Las empresas deben ir más allá del discurso sobre sostenibilidad y demostrar con hechos que los productos circulares son duraderos, fiables y seguros”.
Por su parte, Lindsay Hooper, directora del CISL, destaca que “la transición hacia una economía circular generalizada dependerá de la credibilidad y la calidad de los productos y servicios circulares. Las organizaciones que actúen con decisión para integrar estas cualidades estarán en posición de liderar un cambio económico transformador”.
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