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Imagen. / Unsplash

2024-06-20

Cómo leer un libro: 6 consejos de un lector


¿Cómo se debe leer un libro? Es una pregunta más común de lo que parece. Y como muchos, me la he hecho varias veces a lo largo de los años, cuando tomo un libro nuevo en mis manos y empiezo la tarea de descifrar las palabras en sus páginas. Leer por el puro placer de leer y entender es una de las metas más significativas en la vida de un lector, algo que Roland Barthes destacó en 1973 en su libro El placer del texto. Encontrar ese gusto no se limita solo a la lectura de cómics, novelas o thrillers, donde podemos pasar horas disfrutando, sino que también se encuentra en obras académicas, artículos científicos y poesía. Todos estos tipos de texto nos ofrecen la oportunidad de participar activamente en un diálogo a través de la lectura.

Me he tomado muy en serio la profesión de lector. Como alguien que ha dedicado parte de su vida académica y laboral a leer cuidadosamente, he desarrollado algunas habilidades y, sobre todo, hábitos de lectura. A continuación, comparto algunos de estos hábitos con la esperanza de que les ayuden a encontrar nuevas formas de reconectar con los textos. Quizás algunos de ellos sean muy similares a los que ya practican cuando toman un libro. Solo recuerden que la vida de un lector no es tarea fácil; siempre requiere pasión y, sobre todo, curiosidad.

          1. Ediciones y traducciones: 

Cuando comencé a estudiar en la universidad, uno de los primeros consejos que me dio un profesor de "Introducción a la literatura" fue siempre mirar la editorial y el traductor. Y lo atesoro. Desde entonces, me volví muy cuidadosa, una pequeña Sherlock Holmes con las ediciones que buscaba. Hoy en día, si puedo, elijo libros de tapa dura para evitar que se deterioren y envejezcan tanto. Para los clásicos, las ediciones críticas son la mejor opción. Si el libro es una traducción, intento encontrar una versión bilingüe y siempre reviso el nombre del traductor. Las editoriales suelen especializarse en ciertas categorías textuales, por eso, si puedes, siempre averigua un poco sobre ellas antes de llevarte el texto a casa. Esto sencillamente tiene sentido: quieres leer la mejor versión del libro.

          2. No dejes pasar los pequeños textos del libro: 

Probablemente has escuchado que el diablo está en los detalles, y mi consejo es que te fijes en ellos, porque el libro no comienza en la primera palabra del capítulo 1. Antes de empezar, observa la portada, el título, el resumen, las recomendaciones y lee la mini biografía del autor. En un libro, cada detalle cuenta; está puesto ahí porque un grupo editorial sabe que es importante y forma parte del tejido discursivo. Un plus es poner atención a las fechas de copyright, el año de publicación, el número de edición, los agradecimientos y, sobre todo, las dedicatorias y el epígrafe. El libro está compuesto por muchos microtextos que te brindarán pistas sobre las intenciones del autor.

          3. Cuándo y dónde leer: 

No creo que exista un sistema único y perfecto para determinar cuándo es el mejor momento para leer. El mío, sin embargo, es bastante sencillo: leo en la mañana, tarde y noche. Acomodo pequeños espacios dentro de mi rutina diaria para avanzar en la lectura que tenga en ese momento. Trato de no dejar pasar ni un solo día sin leer. A veces puedo avanzar capítulos enteros, y en otras ocasiones solo algunas páginas, pero lo importante es mantener el hábito. Elige sabiamente en qué gastar tu tiempo cada día; la lectura no debe ser una imposición, pero debes encontrar momentos que se adapten a tu rutina diaria y te permitan establecer un hábito que disfrutes. 

El dónde leer, por otro lado, es algo más complicado. Mi lugar favorito sigue siendo el sofá, con la luz del sol mejorando la vista sobre las palabras. Probablemente tú tengas un lugar similar o prefieras leer en tu cama. Estas opciones no son las mejores desde el punto de vista ergonómico e incluso muchas veces nos conducen al sueño. Si tuviéramos que elegir razonablemente el mejor lugar para leer, sería en una silla con un escritorio y una excelente fuente de luz. Las cafeterías también son una buena opción, y las bibliotecas pueden convertir la lectura en una experiencia. Sin embargo, no esperes encontrar un lugar ideal, porque probablemente no lo harás. En estos casos, lo mejor es simplemente hacerlo, aventurarse e irse acomodando a las situaciones. 

          4. Acompañar la lectura: 

Para tener una mejor comprensión del libro, siempre es útil contar con un poco de background. Tómate un momento para leer sobre el autor: qué obras escribió, en qué periodo histórico vivió y en qué movimiento cultural se enmarcó. Estos datos te proporcionarán una lectura mucho más contextualizada. Ten a mano algún texto complementario que te ayude a entender mejor los argumentos del autor; puede ser una biografía, una enciclopedia o incluso otra obra del mismo autor. Si estoy leyendo, por ejemplo, Emma de Jane Austen, tendría a mano Pamela de Samuel Richardson para poder hacer algunas comparaciones. Esto también te ayudará a construir tu pequeña biblioteca. Por último, siempre ten a mano un diccionario.

          5. Presta atención: 

No solo pasees la mirada por las páginas. Comprométete con la lectura, pon atención a las pistas, a los cambios de discurso, al tipo de narrador y al estilo. Si es necesario, retrocede. A veces incluso toma el papel de juez del narrador, nota las rarezas, las insinuaciones, la fuerza de los argumentos e incluso sus debilidades. Siempre intenta que tu primera lectura sea lo más atenta posible, porque lo más probable es que no vuelvas a ese punto, así que no dejes que se te escapen los detalles.

          6. El kit de un lector: 

El mejor compañero no es un café, es un lápiz. Te recomiendo que siempre tengas uno a la mano y estés preparado para tomar algunas notas. Sin necesidad de post-its o resaltadores, un sencillo lápiz o portaminas con punta delgada es suficiente. Marca el libro con algunos pasajes clave y escribe algunas notas en los márgenes. A veces, dejo comentarios largos al final de la página y anoto incluso las preguntas que tengo sobre el texto. Esto mantiene mi lectura activa, me involucra de una manera mucho más directa con el texto y me ayuda a recordar las proposiciones o la narrativa del autor, e incluso, saber exactamente dónde dejé mi lectura (sin la necesidad de un separador).


Laura Valentina González Pardo

Editorial Assistant
Virtualpro

laura.gonzalez@ingco.co

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