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2026-04-13

Clubes de Ciencia y Tecnología en Perú: herramienta estratégica para incubar talento STEM desde la niñez


Ideas clave

  • Estrategia nacional con más de 11.000 clubes y cobertura en todas las Unidades de Gestión Educativa (UGEL) del país.
  • Alta participación de niñas y adolescentes, con paridad de género en STEM.
  • Apoyo del BID para fortalecer la institucionalidad de una red extracurricular de clubes, el monitoreo y el intercambio regional.

En las últimas décadas, los esfuerzos por acercar la cultura científica en América Latina a más personas han ganado relevancia dentro de las políticas educativas y de innovación. En este contexto, los Clubes de Ciencia y Tecnología (CyT) en el Perú se han consolidado como una estrategia pública de alcance nacional que busca acercar la ciencia a niños, niñas y adolescentes desde edades tempranas, a través de espacios de aprendizaje extracurricular que complementan la educación formal, orientada a construir capacidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, y Matemáticas, por sus siglas en inglés) a lo largo del territorio y fortaleciendo habilidades clave para el siglo XXI, como el pensamiento crítico y la creatividad.

De experiencias piloto a política nacional

La trayectoria de los Clubes de CyT refleja un proceso de aprendizaje progresivo. Sus primeras experiencias surgieron en la década de 1990 con los clubes escolares y, entre 2006 y 2014, la estrategia se relanzó mediante manuales e iniciativas piloto en instituciones educativas emblemáticas de Lima, en alianza con universidades y la UNESCO.

A partir de 2017, el programa entró en una etapa de consolidación al integrarse al Programa Especial de Popularización de la Ciencia, Tecnología e Innovación del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CONCYTEC), adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros. Este proceso fortaleció su articulación con el Ministerio de Educación, las Direcciones Regionales de Educación y las Unidades de Gestión Educativa (UGEL), permitiendo ampliar su alcance territorial y consolidar la iniciativa como política pública nacional.

Cobertura nacional y equidad de género

Actualmente, existen más de 11.000 Clubes de Ciencia y Tecnología que articulan la participación de más de 110.000 estudiantes (representan 1,3% de los estudiantes) y 11.700 docentes en todas las regiones del país. Esta red alcanza al 100% de las UGEL del Perú y consolida a los clubes como una de las iniciativas de popularización de la ciencia con mayor despliegue territorial.

La participación es, además, equilibrada entre mujeres y hombres (52% y 48%, respectivamente). Este resultado, consecuencia del diseño e implementación de la intervención, representa un avance significativo hacia la reducción de brechas de género en STEM desde la educación básica.

Esta iniciativa se alinea con las prioridades del BID de invertir en capital humano desde edades tempranas y cerrar brechas de género en ciencia y tecnología, factores clave para impulsar el crecimiento sostenible de la región. Al introducir metodologías de aprendizaje activo, experimentación y resolución de problemas desde edades tempranas, la iniciativa fortalece habilidades cognitivas y socioemocionales que inciden en trayectorias educativas más sólidas y en una futura inserción laboral en sectores de mayor productividad.

Club de Ciencia y Tecnología Davy College. Fuente: CONCYTEC

Experiencias de aprendizaje extracurricular más allá del aula

Los clubes no funcionan de manera aislada, sino que se integran a una red de actividades que amplía las experiencias de aprendizaje. Entre ellas se destacan ferias científicas como EUREKA, concursos como VIDEOTEC y diversas actividades formativas, incluidos talleres, campamentos científicos, visitas guiadas y sesiones virtuales.

Estos espacios permiten a los estudiantes no solo adquirir conocimientos científicos, sino también desarrollar habilidades transversales como el trabajo en equipo, la creatividad y la resolución de problemas en un marco no curricular que complementa, pero no reemplaza, los procesos de aprendizaje formal.

Perspectiva regional

La experiencia peruana se enriquece al compararla con otros modelos de clubes de ciencia en América Latina. Uruguay cuenta con un programa vigente desde 1985, con institucionalidad consolidada y esquemas de financiamiento estables, apoyado en ferias nacionales como espacios de encuentro científico.

México impulsa la Red de Clubes de Ciencia, liderada por científicos mexicanos en el exterior, con un enfoque en mentorías especializadas y talleres intensivos. Colombia, por su parte, desarrolla el programa Ondas, uno de los más grandes de la región, integrando miles de grupos escolares con fuerte orientación a la investigación y los proyectos comunitarios.

Estas experiencias muestran oportunidades para seguir fortaleciendo el modelo peruano, en particular mediante el desarrollo de sistemas robustos de monitoreo y evaluación, la mentoría especializada y la sostenibilidad financiera de las redes de clubes.

Apoyo del BID

Los Clubes de CyT fueron creados y escalados por CONCYTEC y el Ministerio de Educación. Desde 2024, el Banco Interamericano de Desarrollo, a través de la cooperación técnica PE-T1588, apoya el fortalecimiento institucional de esta red mediante asistencia técnica, financiamiento y el intercambio de buenas prácticas regionales e internacionales.

Este proyecto se orienta a mejorar la gobernanza del sistema, fortalecer los mecanismos de monitoreo y seguimiento, promover iniciativas concursables a nivel nacional y facilitar el aprendizaje regional.

En este contexto, durante 2025 se implementó el piloto “Desafío Amauta 2025”, una iniciativa orientada a despertar vocaciones científicas y tecnológicas mediante la resolución de desafíos locales.

El piloto incorporó tres elementos distintivos: convocatoria con alcance nacional; generación de espacios entre pares para retroalimentación y aprendizaje colaborativo, e incorporación de mentorías a cargo de expertos y expertas internacionales. A partir de los aprendizajes del piloto, en 2026 el Desafío Amauta será escalado a nivel nacional mediante un concurso abierto a la red de Clubes de CyT.

Reconociendo los desafíos pendientes

Si bien los indicadores de cobertura y participación son alentadores, aún persisten desafíos importantes. La medición del impacto a largo plazo en las trayectorias educativas y laborales de los participantes está en desarrollo, y la sostenibilidad financiera del programa sigue dependiendo en gran medida de recursos públicos y de cooperación.

Para consolidar los Clubes de CyT como una política sostenible y de alto impacto es necesario avanzar en cinco áreas estratégicas:

  1. Sostenibilidad financiera: transitar hacia esquemas de financiamiento mixto que integren recursos públicos, privados y de cooperación internacional, reduciendo la dependencia de los ciclos presupuestales.
  2. Medición rigurosa de impacto: desarrollar indicadores que permitan evaluar la calidad de las experiencias, las competencias adquiridas y su relación con trayectorias educativas y laborales a mediano y largo plazo.
  3. Colaboración interinstitucional: profundizar la articulación entre el Ministerio de Educación, los gobiernos regionales, las universidades, las empresas vinculadas a la I+D+i y la sociedad civil, para integrar los clubes a las políticas educativas y de ciencia, tecnología e innovación.
  4. Inclusión digital: reducir las brechas tecnológicas, especialmente en zonas rurales y vulnerables, para garantizar el acceso equitativo a contenidos, plataformas y experiencias científicas.
  5. Cooperación regional: impulsar redes latinoamericanas de clubes de ciencia que faciliten el intercambio de buenas prácticas, la movilidad científica y la colaboración entre países.

Hacia un modelo replicable

Los Clubes de CyT representan una oportunidad clave para que miles de estudiantes descubran su potencial, desarrollen habilidades científicas y se conviertan en ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos del futuro.

En ese sentido, la experiencia peruana demuestra que es posible construir una estrategia inclusiva, descentralizada y que asegure la participación igualitaria de género, incluso en contextos de alta desigualdad socioeconómica.

El desafío ahora es consolidar este modelo, asegurar su sostenibilidad, así como documentar los aprendizajes generados, de modo que puedan inspirar políticas públicas similares en otros países de América Latina y el Caribe.

¿Quieres conocer más sobre esta iniciativa? Explora el proyecto de cooperación técnica PE-T1588 o visita el sitio del Desafío Amauta 2025 para ver cómo estudiantes peruanos están resolviendo problemas reales con ciencia y tecnología.

Palabras clave: Ciencia y Tecnología

Por Cristina Fabiola Sanchez Rocha, Juan Pablo Ventura y Alison Regan Cathles

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Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trabajamos para mejorar la calidad de vida en América Latina y el Caribe. Ayudamos a mejorar la salud, la educación y la infraestructura a través del apoyo financiero y técnico a los países que trabajan para reducir la pobreza y la desigualdad. Nuestro objetivo es alcanzar el desarrollo de una manera sostenible y respetuosa con el clima. Con una historia que se remonta a 1959, hoy somos la principal fuente de financiamiento para el desarrollo para América Latina y el Caribe.

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