
Imagen / Escuela Superior de las Artes de Zúrich. © Photones.
2025-09-25
Arquitectura que respira: el ladrillo Bloc y el regreso a la sabiduría ancestral
En las últimas décadas, el aumento de las temperaturas en las ciudades se ha convertido en un reto ambiental y social de enormes proporciones. Las llamadas islas de calor urbano—zonas donde el asfalto, el concreto y la falta de vegetación disparan el termómetro—exigen soluciones creativas que no dependan únicamente de la tecnología energética convencional. Frente a esta problemática, un grupo de estudiantes de la Universidad de Zúrich ha presentado una innovación que sorprende por su sencillez y efectividad: el ladrillo Bloc, una pieza de construcción impresa en 3D capaz de reducir hasta nueve grados Celsius la temperatura de las superficies que recubre.
El diseño del Bloc parte de una premisa tan antigua como ingeniosa: la arquitectura puede regular el clima sin necesidad de electricidad. Lejos de apostar por sistemas de aire acondicionado o ventilación mecánica, el equipo suizo se inspiró en la naturaleza y en técnicas de enfriamiento pasivo usadas durante siglos en regiones cálidas. Fabricado con materiales cerámicos de alta porosidad y una geometría cuidadosamente estudiada, el Bloc aprovecha la circulación natural del aire y la evaporación del agua para disipar el calor.
La clave de su funcionamiento reside en la microestructura de cada pieza. El ladrillo cuenta con canales internos que, al estar en contacto con el aire exterior, favorecen un efecto de convección: el aire caliente asciende y sale por aberturas superiores, mientras que el aire más fresco ingresa por la parte inferior. Este proceso continuo permite mantener una temperatura interior más baja sin consumo energético. Además, la superficie del Bloc puede retener pequeñas cantidades de humedad, lo que intensifica el enfriamiento por evaporación cuando el sol incide con mayor fuerza.
Impreso en 3D, el ladrillo no solo es eficiente en términos térmicos, sino también adaptable. Su diseño modular permite construir muros, fachadas o paneles aislantes que se ensamblan con precisión, reduciendo desperdicios en obra y optimizando el uso de material. Esta flexibilidad lo convierte en una herramienta de gran valor para ciudades en expansión que buscan reducir su huella de carbono y enfrentar olas de calor cada vez más frecuentes.
Más allá de la innovación tecnológica, el proyecto de la Universidad de Zúrich destaca por su enfoque social. En lugar de centrarse en soluciones costosas, los estudiantes priorizaron un sistema económico y replicable en distintos contextos urbanos. En barrios con infraestructura precaria o en regiones donde el acceso a la energía eléctrica es limitado, el Bloc representa una alternativa real para mejorar la calidad de vida sin incrementar el consumo energético.
Herencia de los métodos antiguos
Aunque el ladrillo Bloc se apoya en la impresión 3D y en cálculos de dinámica de fluidos, su verdadero potencial radica en un principio ancestral: la arquitectura como herramienta climática. Civilizaciones milenarias entendieron que la orientación, los materiales y la ventilación natural podían mantener los espacios habitables incluso en ambientes extremos.
Un ejemplo emblemático se encuentra en los badgir persas, captadores de viento utilizados en Irán y otras zonas del Medio Oriente desde hace siglos. Estas estructuras canalizan las corrientes de aire, generando ventilación cruzada y favoreciendo el enfriamiento interior. De manera similar, las casas de adobe del norte de África y de amplias regiones de América Latina aprovechan la inercia térmica de la tierra: durante el día absorben calor y por la noche lo liberan, estabilizando la temperatura.
El Bloc recupera esa filosofía de equilibrio con el entorno, pero la combina con tecnologías contemporáneas. Su geometría interna, optimizada mediante modelado digital, recuerda a las cámaras de aire presentes en los muros de las construcciones mediterráneas, donde el grosor y la porosidad eran esenciales para resistir veranos intensos. De hecho, la capacidad del ladrillo suizo para retener humedad y favorecer la evaporación remite a sistemas de enfriamiento por agua que ya usaban los egipcios, quienes colocaban vasijas porosas en las corrientes de aire para refrescar las estancias.

Esta fusión de pasado y presente no solo rinde homenaje a la sabiduría constructiva, sino que también plantea una crítica implícita al modelo energético contemporáneo. La dependencia de aparatos eléctricos para regular el clima interior ha generado un círculo vicioso: mientras más calor produce el cambio climático, más se recurre a sistemas de refrigeración que, a su vez, demandan energía y emiten gases de efecto invernadero. El Bloc propone romper esa dinámica mediante un retorno creativo a la arquitectura bioclimática.
La fabricación aditiva en 3D, lejos de ser un simple recurso de moda, potencia esta visión al permitir personalizar cada pieza según las condiciones locales. Se pueden diseñar ladrillos con canales de distinta anchura o con patrones que optimicen la ventilación de acuerdo con la dirección predominante del viento. Así, la tecnología moderna se pone al servicio de una lógica milenaria: construir en armonía con el clima, no en su contra.
Otro ejemplo de innovación inspirada en el pasado
El Bloc no es el único proyecto que demuestra el valor de combinar tradición y vanguardia. En el sur de España, investigadores de la Universidad de Sevilla han desarrollado un sistema de fachadas cerámicas microperforadas que, al igual que el ladrillo suizo, utiliza el agua y la ventilación natural para enfriar edificios sin recurrir a aparatos eléctricos. Estas fachadas, conocidas como pieles de cerámica evaporativa, consisten en paneles porosos que se humedecen de forma controlada. Cuando el aire caliente exterior entra en contacto con la superficie húmeda, se enfría antes de penetrar en el interior del edificio.
La inspiración proviene de los botijos y de las jarras de barro que se han utilizado durante siglos para mantener el agua fresca en climas mediterráneos. El principio físico es idéntico: la evaporación consume calor y reduce la temperatura del agua contenida. Los investigadores españoles han trasladado ese efecto a una escala arquitectónica, logrando descensos de varios grados en espacios urbanos densamente poblados.
Ambos proyectos, el ladrillo Bloc de Zúrich y las fachadas cerámicas de Sevilla, revelan una tendencia global: frente al desafío del cambio climático, la innovación no siempre significa inventar desde cero, sino reinterpretar soluciones tradicionales con herramientas contemporáneas. Esta perspectiva tiene implicaciones profundas para el futuro de la construcción. En lugar de apostar exclusivamente por la climatización mecánica, arquitectos e ingenieros pueden recurrir a materiales inteligentes, diseñados para interactuar con el ambiente.
La importancia de estas iniciativas va más allá de la eficiencia energética. Se trata de repensar el vínculo entre ciudad y naturaleza. Al reducir la temperatura de los entornos urbanos, estos sistemas disminuyen la demanda de electricidad, limitan las emisiones de carbono y mejoran la salud pública, ya que las olas de calor se asocian con mayores tasas de mortalidad y enfermedades respiratorias. Además, su implementación puede revitalizar oficios tradicionales, como la alfarería o la cerámica, integrándolos en un marco tecnológico de alta precisión.
El caso del Bloc demuestra que la sostenibilidad no depende únicamente de costosos dispositivos electrónicos. A veces, la verdadera revolución consiste en redescubrir principios olvidados. La arquitectura que “respira”, que utiliza la porosidad, la humedad y el movimiento natural del aire, se perfila como una de las estrategias más prometedoras para enfrentar el calentamiento global. Mientras el planeta busca alternativas para mitigar los efectos del cambio climático, ejemplos como estos recuerdan que el conocimiento ancestral, combinado con la ingeniería moderna, puede ser la herramienta más poderosa para diseñar ciudades habitables y resilientes.
Para saber más…
Si quiere ampliar sus conocimientos sobre temas relacionados, puede consultar la edición 284 de la Revista Virtualpro: Ingeniería en la construcción y arquitectura, donde encontrará una sección dedicada a Innovaciones en materiales de construcción.
Referencias
Delso, D. (2022). Santuario Shah Nematollah Vali, Mahan, Irán, 2016-09-22, DD 18.jpg. [Imagen]. Wikimedia Commons.
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Santuario_Shah_Nematollah_Vali,_Mahan,_Ir%C3%A1n,_2016-09-22,_DD_18.jpg&oldid=633822290
El Economista. (2025, 22 de septiembre). Crean un nuevo tipo de ladrillo que enfría hasta 9 °C la temperatura de casas donde siempre pega el sol.
https://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/13557175/09/25/crean-un-nuevo-tipo-de-ladrillo-que-enfria-hasta-9-c-la-temperatura-de-casas-donde-siempre-pega-el-sol.html
González Valenzuela, C. (2025, 22 de septiembre). Estudiantes crean un “ladrillo inteligente” capaz de bajar la temperatura de una casa a pleno sol hasta 9 grados. Computer Hoy.
https://computerhoy.20minutos.es/tecnologia/estudiantes-crean-ladrillo-inteligente-capaz-bajar-temperatura-casa-pleno-sol-9-grados-1484845
Molina, P. (2025, 23 de septiembre). El innovador ladrillo impreso en 3D para combatir las islas de calor en las ciudades. National Geographic.
https://www.nationalgeographic.com.es/medio-ambiente/adios-aire-acondicionado-simple-pero-innovador-ladrillo-impreso-3d-para-combatir-islas-calor-ciudades_26238
Photones. (2024). Zürcher Hochschule der Künste. Toni-Areal.jpg. [Imagen]. Wikimedia Commons.
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Z%C3%BCrcher_Hochschule_der_K%C3%BCnste._Toni-Areal.jpg&oldid=968496352
Felipe Chavarro
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